Jábegas hinchables para no perder la tradición

Una empresa malagueña patenta un modelo de juguete de la típica embarcación de pescadores para que los niños conozcan de cerca el patrimonio marítimo de la provincia

IGNACIO LILLO| MÁLAGA

Una barca de pesca de escaso calado con un llamativo mascarón alargado; dos rodas altas, una a proa y otra a popa y cuatro maniquetas en la proa. Esto es, más o menos, una jábega, la embarcación de pesca más característica de Málaga. Sólo que, en este caso, no es de madera, sino de plástico y a escala para que la puedan utilizar los niños.

La empresa Astilleros Nereo, ubicada junto a los Baños del Carmen, en Pedregalejo, se ha propuesto revitalizar la tradición marinera de la provincia, y para ello nada mejor que ganarse a la infancia. Acaba de presentar una curiosa iniciativa que pronto podrá verse en las playas malagueñas, una pequeña embarcación hinchable a imagen y semejanza de las utilizadas por los marengos hasta fechas recientes, y que aún hoy se emplean para disputar regatas.

El invento se ha bautizado como jabegote, que, de hecho, es como se llama a los tripulantes de estos barcos, tal y como explica Francisco Sánchez-Guitard, uno de los responsables de Astilleros Nereo. «Buscábamos un elemento de sensibilización ciudadana sobre el patrimonio marítimo. Es una forma de llevar las tradiciones a los niños, así lo verán y lo conocerán desde pequeños».

Al tiempo, la empresa pretende recuperar y divulgar el patrimonio marítimo de Málaga. «La jábega tiene todos los elementos de las reales, como las maniquetas, que son los cuatro palos que tiene en la proa, y las dos rodas (prolongaciones de la quilla) a proa y a popa».

Su desarrollo ha supuesto un trabajo de casi tres meses. El prototipo tiene 1,95 metros de largo y soporta 140 kilos, por lo que tiene capacidad para un adulto o para dos niños. Incluye dos remos. Se tardan unos 15 minutos en llenarla de aire a pulmón, y como medida de seguridad consta de ocho compartimentos estancos, por lo que, además de ser más fácil de inflar, también es más seguro en caso de pinchazo. Las argollas son de silicona para evitar arañazos.

Está construido en PVC de cinco milímetros, y se podrá utilizar también como soporte publicitario y de márketing de empresas. «Puede ir impreso con logotipos, es como un lienzo en blanco, se pueden poner hasta las vetas de las maderas». Con la embarcación se incluirá un folleto explicativo sobre su origen y la labor de recuperación que lleva a cabo esta entidad. Su precio será de unos veinte euros.

De origen fenicio, la jábega tiene numerosos elementos que evocan su pasado ancestral. Francisco Sánchez-Guitard comenta que en este modelo se han respetado todos estos componentes característicos, como las cuatro maniquetas, dos a cada lado, que además de utilizarse para amarrar el hierro (ancla) según los antropólogos pudieron ser, en origen, primitivos instrumentos de navegación para posicionarse con puntos de referencia en el cielo.

Mascarón

A estas se añaden las dos características rodas (prolongaciones de la quilla) en proa y en popa, y un mascarón delantero que posiblemente sirvió para sujetar el extremo de una vela latina, y que -recuerda este experto- evoca a la serpiente mitológica de las embarcaciones egipcias.

Esta iniciativa se suma a otras que los astilleros de Pedregalejo llevan a cabo para reivindicar el patrimonio naval de Málaga, entre las que destaca la recuperación del bergantín Gálvez Town, el buque del político y militar malagueño Bernardo de Gálvez.

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