Los verdiales, con los días contados en San Cayetano

El alcalde anuncia que la Fiesta Mayor se celebrará en 2010 en un parque entre Campanillas y Puerto de la Torre

ANTONIO ROCHE| MÁLAGA
Francisco de la Torre. / ANTONIO SALAS. Vídeo: ROSSEL APARICIO / PEDRO J. QUERO/
Francisco de la Torre. / ANTONIO SALAS. Vídeo: ROSSEL APARICIO / PEDRO J. QUERO

Este es el penúltimo año en que se celebra la Fiesta Mayor de Verdiales en la explanada de la Venta San Cayetano, cerrada en los últimos años a cal y canto. Así lo aseguró ayer el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que anunció que este tradicional encuentro entre pandas tendrá lugar en 2010 en un espacio de nueva creación -se llamará Parque de los Verdiales- como recinto permanente. El sitio, según dijo, está aún por definir, aunque apuntó que estará entre Campanillas y Puerto de la Torre, en un suelo que ya lo prevé el Plan General. No obstante, el año próximo seguirá celebrándose en esta ubicación.

El mal tiempo que hizo ayer restó afluencia a la 47ª edición de la Fiesta Mayor de Verdiales, que arrancó a las doce del mediodía con el cielo nublado y terminó por la noche con lluvia. Intervinieron 28 pandas. Sobre las tres y cuarto de la tarde empezaron a caer las primeras gotas y la gente se refugió bajo una enorme carpa de más de dos mil metros cuadrados. Éste, el de la carpa, es un invento reciente -se puso por primera vez en 2005-, pero ayer se agradeció.

Los que pudieron se refugiaron en una carpa menor que cubría la zona de cocina y barra de alcance, de donde salieron humeantes callos, paella, tortilla... Lástima que el famoso lomo de los Montes se acabara demasiado pronto y fuera sustituido por redondos filetitos de lomo embuchado. Aquí hubo gato por liebre. Los verdiales sin las tajadas de lomo de los Montes y el vinillo dulce son menos verdiales. Y sin un almendro o un olivo al lado, menos aún. Por eso, la estudiosa Carmen Tomé decía, algo indignada, que para eso podrían llevarse la fiesta a la calle Larios. «Total: qué más da», comentaba. Tomé ha dedicado prácticamente toda su vida al estudio de esta rica cultura musical y apuesta por un sitio rural, próximo a los Montes, como puede ser la zona de Toquero.

Incondicionales

Ella, como muchos otros, son unos incondicionales de la Fiesta Mayor. A pesar del mal tiempo no faltaron a su anual cita Juan Manuel del Pozo, Manolo Jiménez Bravo, Manolo Fernández Maldonado, Alfonso Queipo de Llano... Flamencos y verdialeros. Tampoco faltó, aunque no saliera participando con su panda, la Primera del Puerto, Francisco Olmedo Montiel, más conocido en estos ambientes por 'Paco Echevarría'. «Es la primera vez que falto en 28 años», decía a algunos amigos. El motivo es su enfado con las instituciones públicas. «No me parece bien que nos den limosnas. Yo voy a una fiesta a tocar gratis, pero no a recibir limosnas», decía este platillero de estilo Montes, que es también un artista en el manejo de la bandera.

Unos se van y otros vienen. Tras dos años de ausencia de la Fiesta Mayor, regresó la panda de Benagalbón merced a la perseverancia de Carlos Pérez, que consiguió aglutinar a los fiesteros. Ellos llevan a gala haber actuado para Julio Iglesias cuando el internacional cantante pronunció el pregón de la feria de Málaga. Tampoco faltó el presidente de la Diputación, Salvador Pendón, como guitarrero en la panda Coto de Tres Hermanas.

Barrizal

Los alrededores de San Cayetano se convirtieron en un auténtico barrizal, si bien no fue óbice para que la gente deambulara de un lado a otro del recinto, desde donde se divisa ya la construcción de la nueva ronda de circunvalación y de la hiperronda. El lugar se va a convertir en un importante nudo de comunicación y los fiesteros se verán obligados a emigrar a otro lugar.

Otro de los habituales a la fiesta es el joven alcalde de Casabermeja -tiene 33 años-, Antonio Domínguez, que anda intentando recuperar la panda que hubo en su pueblo y de la que él formó parte cuando era un chaval.

Cuando va a actuar la panda de Rafael Romero Anaya, Santón Pitar, se produce una especie de rún-rún en el recinto. Son unos magníficos fiesteros con un violín excepcional, el de Pepito Molina, y una voz poderosa como la de Sergio Cuesta 'El Hombrecillo'. Otro vedialero que consechó grandes aplausos fue el violionista Paco Maroto, de la Primera de Comares, que es toda una institución en los verdiales. Como también lo es José García 'El Sardina', un peculiar fiestero que ayer interpretó el baile de pareja en la Primera del Puerto de la Torre. Lo mismo toca el pandero, los platillos, que canta o baila. En opinión del profesor de Antropología de la Universidad de Sevilla Antonio Mandly, El Sardina es el que mejor representa la figura del verdialero ancestral. Mandly, que es una autoridad en el estudio de la fiesta como fenómeno antropológico, sostiene que los verdiales ya existían cuatro o cinco siglos antes de Cristo, y se refirió al mosaico encontrado en Pompeya. Los verdiales tendrán los días contados en San Cayetano, pero no en la historia.

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