Informática, pendiente de su regularización

La posibilidad de que no se contemplen asignaturas comunes a nivel nacional para esta titulación no supondrá ningún cambio a corto plazo, pero sí podría producir una devaluación del título en un futuro

MANU LÓPEZ |

Ingeniería Informática se encuentra en una situación difícil. Ante la implantación de los planes de Estudios Europeos de Educación Superior (EEES), esta ingeniería lucha por conseguir una fichas de competencias comunes que le permitan unificar su enseñanza a nivel nacional y dar el primer paso hacia su regularización es la única de las ingenierías que no está regulada. Pero parece que esto no va a ser fácil, ya que el B.O.E. recoge la implantación de fichas en todas las ingenierías salvo en esta. El cambio de rumbo de esta situación es el principal objetivo que se plantea en este curso el director de la Escuela, José María Troya, junto con sus homólogos en toda España.

«No sabemos si a partir de todo el movimiento que se está produciendo el Gobierno cambiará un poco de postura y facilitará esa existencia de fichas y esa regulación de la profesión de informáticos. Comprendo que no es fácil, pero después de 20 años debería haberse hecho ya un estudio de esa situación y de qué se debería hacer, y no dejarlo todo a la improvisación que se pueda producir en uno o dos meses», asegura Troya al analizar la situación actual de la titulación de cara al Plan Bolonia.

A pesar de todo, durante este curso la docencia no se verá afectada por estos cambios y se desarrollará normalmente, ya que de acuerdo con la Junta de Andalucía, estos planes europeos no se aplicarán en ninguna ingeniería hasta el curso 2010-2011. Pero la titulación de Informática de la UMA va un paso por delante, y es que en esta ingeniería se encuentra ya implantado el crédito europeo desde el año pasado, el cual consiste básicamente en una mayor implicación práctica del alumnado en las clases. En torno a este tipo de docencia, Troya manifiesta: «Todas las asignaturas se imparte basándose en el sistema europeo de educación. Unos profesores intensifican más el aspecto de las prácticas durante el curso, otros el aspecto de hacer test de evaluación de forma continua e incluso otros puntúan también la asistencia». En este sentido, Troya afirma estar contento con la llegada de los nuevos planes de estudio, y continúa: «La enseñanza universitaria se ha desarrollado durante estos años atrás como un modelo único de examen final, sin evaluación a lo largo del curso, y en enseñanzas prácticas como ésta, esa evaluación continua es muy interesante porque se le va exigiendo al alumno que vaya resolviendo problemas y prácticas conforme los estudios van avanzando».

Nuevas asignaturas

Este curso no se ofertarán nuevas asignaturas, ya que el pasado se implantaron alrededor de 30 nuevas asignaturas de libre configuración, sobre las que José María Troya declara: «Digamos que con esa oferta de 30 asignaturas cubrimos todas las posibilidades de innovacion que tenemos en los planes de estudio actuales». En cuanto a la evolución de esas materias, el director de la Escuela destaca el éxito que han tenido algunas de ellas, y aunque otras no han conseguido tanta notoriedad, todas se han situado por encima de los 5 y 10 alumnos, ante lo que Troya expone: «Hemos encontrado que hay una gran satisfacción por parte del alumnado y el profesorado, al que hay que reconocerle su esfuerzo».

Una de las ideas innovadoras del centro y que, como no, también se encuentra pendiente de la implantación de los nuevos planes de enseñanza, es ofertar cuatrimestres o incluso cursos enteros en inglés. «Tenemos la idea de ofertar un módulo o al menos un cuatrimestre completo en inglés, ya que la idea de ofertar sólo asignaturas optativas no nos convence», afirma Troya, que prosigue: «Queríamos haber sido más eficientes y rápidos en la implantación de cursos en inglés, pero en cuanto tengamos los nuevos grados pensamos ofrecerlos».

Otra de las cuestiones que preocupan al centro en este curso es el traslado de parte de la licenciatura de Bellas Artes al nuevo edificio que se ha construido junto al centro. Acerca de este tema, Troya asegura que no habrá problemas de aparcamientos, ya que esta ubicación será temporal y además, el Rectorado ha asegurado que se harán nuevas plazas de aparcamientos.

Descenso del alumnado

Al contrario de otras carreras, como por ejemplo Económicas, uno de los mayores problemas que posee esta titulación es el descenso de alumnos, que otro año más se sigue produciendo, y que puede agravarse si finalmente no se consigue la regularización y las fichas comunes para esta titulación según apunta el director de la Escuela de Informática, ya que ello conllevaría la pérdida de prestigio por parte del título, lo que podría frenar aún más el número de estudiantes que optan por cursar esta ingeniería.

Este año se han matriculado en el centro un total de 215 nuevos estudiantes, alrededor de 40 alumnos menos que el año pasado, lo que supone un descenso de entre un 15 y un 17 por ciento según apunta José María Troya. El director del centro achaca también este descenso al poco reconocimiento que esta titulación posee dentro del mercado laboral: «La Informática como estudio universitario es difícil, y sin embargo el mercado no reconoce esa dificultad y no paga bien».

Acerca de la posibilidad de la falta de empleo de los estudiantes que terminan la carrera, José María Troya es tajante: «Trabajo sí que hay, prácticamente no hay informáticos en paro, pero no están bien remunerados, ni haciendo el trabajo que son capaces de hacer».