Los conductores se resignan a volver al taller

Ante las dificultades para cambiar de coche, los servicios de reparación mecánica, vulcanizados y tiendas de repuestos aumentan su actividad. La mayoría de los usuarios supera el plazo para hacer las revisiones

IGNACIO LILLO| MÁLAGA
AGUANTARSE CON EL COCHE. Los mecánicos vuelven a ser fundamentales ante la necesidad de mantener el vehículo en uso durante más tiempo. / N. HERNÁNDEZ/
AGUANTARSE CON EL COCHE. Los mecánicos vuelven a ser fundamentales ante la necesidad de mantener el vehículo en uso durante más tiempo. / N. HERNÁNDEZ

El ritmo de renovación del parque móvil de la provincia ha caído a la mitad, tanto como las ventas de vehículos nuevos en los concesionarios. Pero esta circunstancia tiene beneficiarios, como son los talleres de reparación, de vulcanizados, las tiendas de piezas y componentes y los desguaces.

Ante la bajada de ingresos, las dificultades para conseguir créditos y la amenaza del desempleo, muchos ciudadanos que podrían plantearse cambiar de coche ahora se resignan a ponerse en manos del mecánico para seguir tirando con su viejo utilitario.

«Tenemos mayor actividad en los talleres de reparación de automóviles, debido a que los usuarios están retrasando la compra de un vehículo nuevo y procuran mantener el que tienen en la actualidad». Así lo expone Francisca Gutiérrez, secretaria general de la Federación de Empresarios de Automoción de Málaga (Fedama).

Los clientes acuden al taller con la misma asiduidad que antes, aunque, a su juicio, «ahora hay más vehículos que mantener». Se añade ahora una figura que antes escaseaba: «Hay muchos que no sólo van para pasar la ITV o revisiones periódicas, quieren dar un repaso general al coche para sacar algo más si lo venden, o para seguir tirando con el suyo porque no pueden comprar uno nuevo». De esta forma, coches que antes se entregaban para acogerse al plan Prever o como parte del pago del nuevo, ahora siguen en circulación.

Otro grupo importante de clientes es el que sólo acude para los arreglos básicos, procurando gastar lo mínimo posible. En este punto, Gutiérrez advierte de que la mayoría de las revisiones se hacen superando en 5.000 kilómetros lo recomendado, lo que repercute directamente sobre la seguridad del vehículo y, a menudo, es causa de averías mayores. «La mayoría de los clientes van más a lo realmente necesario, que a pintar una simple raya en el coche u otro problema estético».

Abaratar costes

La responsable de Fedama llama la atención sobre otras actividades en auge, como los recauchutados de las ruedas -para ahorrarse comprarlas nuevas- y la búsqueda de piezas en los desguaces para abaratar el precio de la reparación.

Un sondeo entre los talleres de automóviles pone de relieve que, en esta actividad, la crisis se nota menos. Cristina Zea, cajera de Feu Vert, reconoce que ha aumentado la actividad. «Lo notamos en que antes había más alegría a la hora de cambiar, ahora el cliente pide estrictamente lo que necesita. Se lo piensan más y se ciñen a lo obligatorio».

El usuario habitual tiene un coche de unos cuatro años y demanda sobre todo neumáticos, cambios de aceite y filtros y baterías. En el otro extremo, las compras superfluas, de adornos, 'tunning' y luces han caído.

El principal cambio de tendencia se produce entre la gente joven: «Ya no vienen. Trabajaban en la construcción, dejaron de estudiar para ganar dinero y ahora están en paro». Un ejemplo: «Antes era habitual ver chicos de 18 y 19 años que pedían financiar mil euros para comprar equipos de imagen y sonido. Ese cliente desaparece, ha vuelto a estudiar».

En los concesionarios la visión es más pesimista. Desde Rombosol, el servicio oficial Renault en la Costa del Sol, aseguran que los clientes estiran las revisiones, y cada vez es más habitual la petición de «sólo hacer lo imprescindible». «Aguantan más el coche entre revisión y revisión, y luego tienen que hacer reparaciones más graves». Tampoco creen que la afluencia sea mayor, y en cambio se negocian más los presupuestos. El aspecto positivo: estas fuentes reconocen que la tecnología hace que cada día sea más difícil reparar fuera de los concesionarios, por lo que la visita al servicio técnico sigue siendo casi obligada.

Inspección obligatoria

Otra manifestación del cambio de tendencia es el incremento en el número de usuarios en los servicios de la Inspección Técnica de Vehículos, que ha aumentado su actividad casi un 10% respecto al año anterior. La escasa renovación del parque móvil -que, por otra parte, ha crecido sustancialmente en los últimos años- se manifiesta en el mayor volumen de coches que tienen que acudir a esta cita.

Hasta el 31 de octubre, los propietarios de casi 375.000 turismos, motos y furgonetas habían acudido a estos servicios en la provincia. En centros como los de Algarrobo y Antequera, el aumento ha sido del 30% y del 24%, respectivamente. En la capital, ha bajado levemente en el de El Palo, un descenso que se ha compensado con la subida en el taller del Guadalhorce.

La primera revisión obligatoria se produce a los cuatro años y luego tienen lugar cada 24 meses, hasta que el vehículo cumple la década de vida, cuando ha de acudir a la cita con la ITV una vez al año.

La delegada provincial de Innovación, Ciencia y Empresa, Pilar Serrano, coincide en que la caída de las ventas se está notando en las inspecciones. A su juicio, la mayoría de los ciudadanos cumplen con esta obligación (que conlleva elevadas sanciones en caso de ser descubierto), y pone el énfasis en los beneficios para la seguridad vial. No obstante, reconoce que el descenso en la actividad económica repercute en un descenso de los vehículos industriales revisados.

Nunca llueve a gusto de todos. El descenso de las ventas alerta a los concesionarios, mientras que talleres y tiendas de recambios han encontrado una oportunidad de negocio.