Un poderoso 'lobby' con visión de futuro

Eran la 'crème de la crème' en los años 20 y 30 y fueron los impulsores del primer campo de golf de la provincia y el aeropuerto. Un estudio de investigación de Elías de Mateo saca a la luz el origen del movimiento rotario en Málaga

TEXTO: ANTONIO M. ROMERO FOTOS: FERNANDO GONZÁLEZ Y SUR
CAMPO DE GOLF. Colocación de la primera piedra a la que asistió el infante don Jaime y los rotarios./
CAMPO DE GOLF. Colocación de la primera piedra a la que asistió el infante don Jaime y los rotarios.

EL de 8 de febrero de 1927. Esa es la fecha oficial de la fundación por dieciocho ilustres profesionales y empresarios malagueños de la época del Club Rotario de Málaga, el 2.506 de los existentes en aquel momento en el mundo. Ese día, la capital de la Costa del Sol se unía a las ideas propugnadas por esta asociación elitista y filántropa, fundada a principios del siglo XX por el abogado estadounidense Paul P. Harris, y cuyos objetivos son el fomento de las relaciones sociales entre personas significativas; la asistencia social y la ayuda a obras benéficas, asistenciales y educativas y el apoyo a las iniciativas de paz internacional. Una investigación del doctor en Historia Contemporánea Elías de Mateo saca a la luz por primera vez el nacimiento de este movimiento en la capital.

Desde su fundación hasta el comienzo de la Guerra Civil, un total de 56 profesionales y empresarios de clase media-alta y alta de la sociedad malagueña formaron parte de este 'lobby' que todos los miércoles a las 13.30 horas se reunía a almorzar en el hotel Regina (actual edificio Edipsa en Puerta del Mar) durante el invierno y en los Baños del Carmen, en verano. Enrique Laza, fundador de esta conocida dinastía de farmacéuticos, fue uno de los impulsores de este club cuyo primer presidente fue Juan Antonio López Martín, el gerente de la casa de vinos Hijos de Quirico López. Por este 'lobby' pasaron ilustres como Enrique Van Dulken; el comerciante y estudioso de arte Juan Temboury; el diplomático norteamericano y gerente de la Casa Evan Edward Norton; el que fuera ministro de Agricultura con Franco entre 1945 y 1951 Carlos Rein; el primer alcalde franquista de la capital, Enrique Gómez; los arquitectos José González Edo y Fernando Guerrero Strachan; el distribuidor de CAMPSA en Andalucía Juan Jiménez Lopera; el político del Partido Radical Eduardo Frapolli o los cofrades Matías Abela y José Álvarez.

Distintas ideologías

Y es que en este movimiento vanguardista y tolerante había personas de ideológicas muy distintas «aunque la mayoría tenía unas claras simpatías republicanas», apunta el autor. Sin embargo, con la Guerra Civil los rotarios malagueños «no van a tener cabida ni en la España del Frente Popular ni en la de Franco». Así, bajo el poder en la ciudad de las izquierdas se les va a perseguir por pertenecer a las clases altas de la sociedad llegando a fusilar a Adolfo Gross Pries, mientras que bajo el poder de Franco se les persigue por sus ideas modernistas e internacionalistas y se procesa a Juan Antonio López Martín.

Aunque la iglesia española, con el cardenal Segura a la cabeza fue muy beligerante con este movimiento al que llegó a condenar, en Málaga, el obispo de la diócesis, Manuel González, no hizo ningún tipo de censura a este club -cuyo símbolo es una rueda dentada como emblema de progreso- entre 1927 y 1936. Un periodo en el que se fraguaron y consiguieron dos importantes iniciativas: la construcción del primer campo de golf en la provincia en Torremolinos y la conversión del aeródromo de la capital, entonces dedicado a tareas de repostaje y de correo, en un aeropuerto comercial. «Ellos concibieron la necesidad de darle a Málaga una dimensión turística de calidad», subraya De Mateo, quien recuerda que también impulsaron la creación de la Escuela Municipal de Ciegos y Sordos y ayudaron, con aportaciones económicas, a instituciones benéficas como las Hermanitas de los Pobres.

«El Club Rotario de Málaga fue uno de los más activos e importantes y de los que más miembros tuvo», destaca este investigador, quien ha tenido que bucear en archivos públicos y privados para sacar a la luz un fenómeno que el franquismo cubrió con una espesa capa de silencio. Y es que durante la dictadura, estos club fueron prohibidos y sus miembros controlados.

Sobre los vínculos con la masonería el autor de este libro, que ayer se presentó públicamente, se muestra tajante: «Ha habido una identificación errónea entre rotario y masón, que sólo tiene una base en que, en algunas ocasiones, en que en un club rotario había miembros que también eran masones, pero al igual que también había personas religiosas».

En los años ochenta del pasado siglo hubo un intento de recuperación de este club en la capital y se fijó su sede en el hotel Larios, pero finalmente no cuajó. Donde sí son muy activos es en localidades de la Costa como Estepona, San Pedro Alcántara, Marbella, Torremolinos o Benalmádena donde hay club rotarios que apoyan actividades educativas, asistenciales y de beneficencia y, a nivel internacional, luchan contra la extinción de la polio.