Robert Mckee: «En Europa se cree que el escritor tiene un don, pero eso es una tontería»

Doscientos guionistas acuden al seminario que imparte en Málaga el creador de 'Colombo' o 'Kojak' De sus clases han surgido producciones como 'Friends', 'CSI', 'Forrest Gump' o 'Shrek'

REGINA SOTORRÍO
CÉLEBRE. Robert Mckee asegura que la clave de su éxito reside en que con sus cursos cubre una laguna del conocimiento. / FRANCIS SILVA/
CÉLEBRE. Robert Mckee asegura que la clave de su éxito reside en que con sus cursos cubre una laguna del conocimiento. / FRANCIS SILVA

Muchos reirán a carcajada limpia con 'Friends', se enamorarán del doctor Shepherd de 'Anatomía de Grey', llorarán con 'Forrest Gump' o vivirán toda una aventura con 'El Señor de los Anillos'. Son sólo cuatro ejemplos de las muchas historias que deben su existencia a la maestría de Robert Mckee, considerado el gran inspirador de los guionistas de Hollywood.

Y es que hace 15 años que el escritor de míticas series como 'Colombo' o 'Kojak' imparte clases por medio mundo (Los Ángeles, Nueva York, Londres, Sidney, Oslo, Múnich...) en forma de seminario, hoy día el más prestigioso en la materia. Más de 50.000 guionistas, escritores, publicistas, actores, productores, creadores de videojuegos, grandes multinacionales -y un largo etcétera- han pasado por sus clases. Y han sabido aprovecharlas: la pluma de sus antiguos alumnos está detrás, entre otras producciones, de 'CSI', 'Los Simpsons', 'Sexo en Nueva York', 'Ally McBeal', 'Frasier', 'Cheers', 'Shrek', 'Piratas del Caribe' o 'Un pez llamando Wanda'. Por todas ellas, han ganado 27 Premios de la Academia, 141 Emmy y hasta algún Oscar.

Doscientos estudiantes y profesionales -entre los que figuran guionistas y directores- intentarán desde hoy y hasta el próximo domingo en el Palacio de Ferias de Málaga -con el patrocinio de la Cámara de Comercio de Málaga- emular esos logros y aprender a construir una historia de éxito. Según el maestro, sólo lo lograrán «los más talentosos y los que más perseveren». Eso sí, «nunca hay que abandonar».

Le consideran «el gurú de los guionistas de Hollywood». ¿Cómo se llega a ese punto?

Realmente a mí no me gusta pensar que soy un gurú, porque la connotación que la prensa da a este término me produce bastante malestar. Un gurú, según los medios, sería alguien que tiene muchos seguidores, que le siguen porque son tontos o porque no saben muy bien lo que hacer y tienen que seguir a alguna persona. El gurú entonces ganaría mucho dinero simplemente por liderar a estos 'tontos' y, realmente, no tiene sentido. Mis estudiantes son licenciados, que están realizando algún 'master', novelistas que han ganado diversos premios por sus libros o guiones, algunos incluso han conseguido el Pulitzer.

¿Cuál sería entonces su definición?

Me considero un profesor y escritor, que imparte un seminario por todo el mundo. Y ¿por qué me he convertido en esa persona tan popular y por qué mi libro se ha traducido a 15 idiomas y puedo dar ponencias en todo el mundo? La razón es porque hay una falta de conocimiento, una laguna, que yo estoy cubriendo. Los estudiantes salen de las facultades de Historia, Humanidades, Periodismo y tienen algunas asignaturas que se centran en la crítica, pero no en la creatividad del discurso, de la escritura. Y eso es lo que yo hago.

El arte de escribir

No se presta, por tanto, la suficiente atención a esa faceta.

Es increíble el fenómeno que se está dando hoy en día en Europa. Es fascinante. Hay conservatorios de música brillantes, universidades de Bellas Artes muy buenas que enseñan a pintar o esculpir. Sin embargo, aquí, lamentablemente, no hay universidades o departamentos de facultad de escritura o de guiones, del arte de escribir, que vayan a formar a esos que posteriormente ganan premios.

¿Se puede aprender a ser un buen guionista?

Existe una creencia, un mito en toda Europa, que no se da igual en la escritura como en las demás artes. Parece que el escritor es simplemente una persona que tiene una especie de don, una musa, algo que de repente le despierta esa magia interior y comienza a escribir y elabora un guión fantástico y brillante... y todo de una forma muy espontánea. Pero todo esto es una tontería. Sí que se puede enseñar. En Europa se cree que no se puede estudiar para ser un gran escritor, y que no se pueden reescribir ni reinventar las historias porque existe esta creencia, que yo creo que no es válida.

Con sus consejos, ¿cualquiera puede llegar a escribir otra obra maestra como 'Casablanca'?

No, solamente podrán hacerlo los más inteligentes, los más talentosos, los que más perseveren, gente que trabaje muy duro.

Una serie de televisión con un buen director, actores reconocidos y calidad en la producción, ¿puede funcionar sin un buen guión?

No. Puedes tener directores y actores fantásticos, pero la dirección y la actuación es una forma de arte interpretativa. Sin embargo, la forma de arte original es la escritura, es el hecho en sí de escribir, y esa es realmente la base de lo que va a venir después. Si es verdad que puedes tener directores y actores que se pongan a crear una historia, o que interpretasen esa historia como si la estuvieran escribiendo... Puede ocurrir y puede salir bien, pero esa probabilidad es muy escasa. La base de todo es la escritura. Lo que los directores y actores pueden hacer es improvisar momentos, y a veces esos momentos pueden ser fantásticos, bárbaros, brillantes... pero no pueden construir una obra maestra, no pueden implicarse en este proceso de ir creando una historia, enriquecerla con diferentes capas y niveles y que, al final, esa historia sea incluso satisfactoria. Eso exige y necesita de la mano de un escritor, y también del tiempo para darse esa visión global. Pueden aportar momentos, pero sólo eso.

¿Quedan historias por contar, o ya está todo dicho?

Hay una serie de verdades o valores universales humanos: están las crisis, los deseos, los conflictos... Esos son iguales siempre, a lo largo de las décadas, de los siglos, parece que nunca cambian. Pero generación tras generación lo que hay que hacer es poseer o tomar esas verdades que son humanas y universales, e intentar descubrir el aspecto que es realmente clave y único para el hoy, para la sociedad contemporánea que vivimos. Por ejemplo, el mundo occidental se ve sometido a unas presiones que no tenía hace cien años, los niveles de estrés interior son totalmente distintos a los que vive el tercer mundo. Allí nos encontramos situaciones de hambre, tiranía, tragedia... El escritor tiene que coger esas verdades universales humanas e intentar darles un matiz actual, reescribir esa historia en un lenguaje y un idioma que sean sensibles a hoy, con un estilo de hoy. De esa manera, lo que hace es arrojar un poquito de luz a la historia e intentar traducir esa variación.

Nunca abandonar

¿Cuál es el principal mandamiento de Robert Mckee a sus alumnos?

(Reflexiona) A los jóvenes les diría, primero, que nunca tienen que abandonar. Tienen que darse cuenta de que lo primero que escriban va a ser lo peor que hayan escrito en su vida. Es clave no abandonar y ser justos con ellos mismos. Y escribir diez de lo que sea: pasarse diez años escribiendo diez guiones, diez libros, diez novelas... y esperando, porque esa décima obra que escriban va a ser la buena.

¿El final hace la película?

Sí, como así ocurre con todas las historias. El clímax es la combinación de los significados y de las emociones.

¿En todas las historias debe de haber un conflicto, una crisis?

Sí, claro. Las historias son metáforas de la vida y estar vivo significa estar en conflicto perpetuo.

¿Hacer reír es más difícil que hacer llorar?

No, tienen la misma complejidad.

¿La huelga de los guionistas de Hollywood estaba justificada?

Sí estaba totalmente justificada, pero no por una cuestión económica, por dinero. De vez en cuando los guionistas tienen que saltar a la palestra para decir: «¿Oye, que nosotros importamos!».

Entonces, ¿cree que los guionistas están bien pagados?

¿Sí!, muy bien pagados. Simplemente vamos a la huelga cada cierto tiempo para demostrarle a todo el mundo que si los guionistas no trabajan nadie va a trabajar en este mundo del audiovisual.

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