Salvador Boix: «El empresario que quiere contratar a José Tomás, lo hace»

Músico profesional y periodista, este gerundense se ha convertido en la cara pública del diestro de Galapagar. «Esta fiesta es cruenta, no cruel; y no podemos aligerarla»

ALFREDO CASAS
Salvador Boix/
Salvador Boix

Salvador Boix nació en la localidad gerundense de Bañolas en 1958. De niño recorrió la geografía taurina catalana de la mano de su abuelo Miguel. En los tendidos de las plazas de Barcelona, Figueras, Gerona, Olot, San Feliú y Tarragona forjó su incipiente afición por el arte de Cúchares. Músico de carrera, periodista profesional, ensayista vocacional, aventurero por naturaleza, Salvador Boix abandonó los medios para apoderar a José Tomás, su amigo torero, que el Domingo de Resurrección pisará el albero de La Malagueta.

¿Cómo surgió su íntima amistad con José Tomás?

En junio de 1999 apareció por Barcelona y me atreví a hacerle un reportaje para Barcelona Televisión. Nació una relación de buena sintonía... parece que comprendí el mensaje de lo que José Tomás hacía y a él le gustó la forma en que lo expresé. Cuando se quitó de torear en 2002 mantuvimos el contacto... hasta que decidió volver a los ruedos y contó conmigo.

¿Por qué aceptó convertirse en su apoderado?

Porque... ¿era José Tomás!... ¿mi ídolo! Acepté por amistad, por afición y por admiración. Es una aventura... José Tomás necesitaba sentirse arropado por gente de confianza. Me halagó que confiara en mí.

Quienes le rodean defienden una singular actitud ética frente a la fiesta.

Entiendo que su gran valor es la ética... lo que en términos taurinos llamamos torería, jugarse la vida limpiamente, ofrecerle las máximas ventajas al toro, servirse de la técnica, el valor y el arte para trascender a los tendidos y llegar a los sentimientos del público. Para el aficionado, el gran valor de José Tomás es su ética, su sinceridad, la entrega... ¿dentro y fuera del ruedo! La gente acude en masa a verle porque sabe que jamás va a salir de la plaza indiferente. José Tomás trasciende cuestiones técnicas, comunica directamente con los sentimientos del público.

¿Y qué hay en eso de teatro?

Nada. En José Tomás no cabe ningún tipo de impostura. El toreo es un arte vivo y un rito. El toreo nos remite a la esencia de lo que es la vida del hombre en la tierra. Nos ha tocado vivir en un mundo frívolo. El toreo está tan a contracorriente, por eso un día se acabará.

¿Acabará?

Creo que sí... Es algo poco sostenible, ¿no? En el siglo XXI cuesta digerir un espectáculo tan de verdad como el toreo. La vida y la sangre están en juego.

¿No hay evolución posible?

No creo. Todo lo que se podía evolucionar, está ya desarrollado. Esta fiesta es cruenta, no cruel. Y no podemos aligerarla.

Independencia molesta

Se les acusa de ponerse el mundo por montera...

No sé lo que es eso. Somos independientes y la independencia es un valor que molesta. Tengo la impresión de que la vuelta de José Tomás ha supuesto un factor desestabilizador para el sistema establecido.

¿Es consciente de que su costumbre de no hacer públicas las negociaciones con las empresas fomenta los rumores malintencionados?

Claro. Es que las negociaciones privadas son ¿privadas! Cuando las negociaciones se cierran las empresas lo comunican, nunca nosotros. No podemos responder a tanta mentira. Nosotros desmentimos los rumores con hechos.

¿El regreso de José Tomás destapa que el negocio encubierto de algunos empresarios taurinos radica en la gestión de la reventa?

No lo sé. De verdad. Lo que sí sé es que los empresarios que quieren contratar a José Tomás, lo contratan. Otros empresarios no lo hacen.

¿Es cierto que usted acude a las reuniones con los empresarios con un listado de los auténticos cargos de taquilla de cada plaza de toros?

No. Lo que sucede es lo contrario, son los empresarios los que vienen con las cuentas de sus recaudaciones. Contratarle es beneficioso para todos. José Tomás es contratable al cien por cien prácticamente en todas las plazas de primera y segunda categoría. José Tomás torea porque quiere, no por dinero.