Lifting emocional: la psicología se abre a resolver conflictos de la vida cotidiana

Amor, miedo, libertad, culpa... conceptos muy presentes, pero con un significado diferente para cada cual. Redefinirlos ayuda a entender lo que pasa en nuestras vidas

TEXTO: GEMA MARTÍNEZ FOTO: SALVADOR SALAS
Lifting emocional: la psicología se abre a resolver conflictos de la vida cotidiana

«QUÉ es el amor?» La pregunta se lanza ante un auditorio de cincuenta personas y el resultado es más que sorprendente: pueden aparecer hasta cuarenta respuestas diferentes, incluida la perplejidad y el silencio. Tres cuartos de lo mismo ocurre ante cuestiones tales como el egoísmo, la libertad, el miedo, la culpa, el carácter, la agresividad, la responsabilidad o la felicidad; palabras, sentimientos e ideas presentes en la vida de todos, pero que cada uno parece entender desde un determinado lugar.

Del diferente y sorprendente significado que cada cual da a estos conceptos saben bien Carlos Odriozola y Teresa Garcés, ambos psicólogos, ambos formados en la corriente Gestal y los dos muy volcados en la formación de terapeutas. En sus 29 años de trabajo clínico han llegado a una conclusión clara: buena parte del trabajo realizado en las terapias se dedica a identificar el lugar del que salen las emociones y a resituar estos conceptos: «Es imprescindible darles su verdadero significado, pues de lo contrario se convierten en fuente de sufrimiento, desacuerdo y separación».

De su experiencia y de los comentarios de sus pacientes sobre lo importante que sería que más y más personas pudieran aplicar la psicología moderna a la resolución de problemas del día a día ha surgido el programa Psicología Práctica de la Vida, «una invitación a que aprendamos a vivir desde un lugar más alegre, comprensivo y esperanzador». En el mismo, a través de conferencias y coloquios, ambos profesionales invitan a redefinir ideas, en un proceso que se antoja como una especie de reestructuración en pos de la belleza interior. Estas son algunas de sus pautas:

COMPORTAMIENTO Y ACTITUD

La perspectiva

La interpretación de los hechos

Identificar y comprender que los diferentes comportamientos y actitudes ante la vida tienen que ver con una forma particular y propia de pensar, sentir y de interpretar la realidad es una de las primeras cuestiones a tratar: «No percibimos la realidad tal como es, sino tal y como somos», asegura Odriozola. «No es tan importante lo qué nos ocurre como la interpretación que hagamos de lo que nos ocurre», asegura.

PERSONALIDAD Y CARÁCTER

Condicionamientos y creencias

Experiencia infantil y proceso mental

Es importante saber que esa interpretación de lo que nos acontece está condicionada por experiencias infantiles y procesos mentales (creencias) que terminan configurando nuestra personalidad y nuestro carácter: «La genética condiciona, pero las vivencias y el ambiente determinan», dicen. La personalidad, entendida como esa máscara utilizada en el teatro griego, y el carácter son el resultado de una necesaria estrategia de supervivencia que hemos ido construyendo. Sirvió en su día, pero utilizar de forma inconsciente esas mismas y recurrentes armas en situaciones y planos distintos limita y cierra el paso a soluciones nuevas.

EL MIEDO

Origen de las pasiones

El que separa

El miedo es, junto con el amor, uno de los grandes conceptos a revisar. No en vano, Odriozola mantiene que son los dos únicos campos desde los que se actúa: «En la vida hay dos territorios donde situarnos: en el amor o en el miedo. Todas las virtudes son hijas del amor. Todas las pasiones (orgullo, vanidad, envidia, ira, lujuria, pereza, cobardía...) son hijas del miedo. El amor es un elemento de unión, de integración, de compasión. Todo lo que implica separación del otro, surge del miedo». Así, afirma que cuando las relaciones afectivas están controladas o contaminadas por el miedo al rechazo, a la soledad, al qué dirán... el resultado no puede ser otro que el distanciamiento, el sufrimiento y el conflicto. «Vemos a mucha gente que viene a la consulta desde un miedo paralizante que se traduce en un «no sé qué hacer, estoy hundido, mi vida no tiene sentido...»

EL AMOR

Un comportamiento

Desear el desarrollo integral del otro

Mantiene el psicólogo que el amor, como concepto abstracto, no existe: «El amor es un comportamiento, difícil de alcanzar y mucho más difícil de mantener». Para el psicólogo, el amor es mucho más que una emoción, más que un sentimiento: «Se concreta en desear y favorecer el desarrollo integral del otro en los cuatro planos de su existencia: intelectual, emocional, corporal y espiritual». Asegura que los mayores errores que cometemos en relación al amor es confundirlo con lo que él denomina sus sucedáneos: La dependencia (sin ti no puedo); la aprobación (dime que valgo) y el enamoramiento, «que es un estado de enajenación transitorio».

LA FELICIDAD

Reconocimiento

Satisfacer auténticas necesidades

Para Carlo Odriozola, la felicidad tiene que ver con la satisfacción de las necesidades de cada uno que, lógicamente, son diferentes y personales. Reconocer esas necesidades, más allá de condicionamientos y modas forma parte del trabajo de descubrirse a uno mismo y por tanto, de hacerse consciente.

LA LIBERTAD

Asumirla

La negamos cuando buscamos culpables

«Es una condición inherente a la humanidad, pero muchas veces preferimos negarla para no asumir responsabilidades y buscar culpables fuera», asegura, a la vez que cita a Erich From: «Lamentablemente no podemos dejar de ser libres». Asumir esa libertad y por tanto la responsabilidad sobre nuestros propios actos es una condición necesaria par la felicidad. La responsabilidad que conlleva la libertad implica ser capaz de identificar las necesidades, ser consciente de las elecciones y aceptar sus consecuencias.

LA CULPA

Ni buena ni mala

Puede ser provechosa o inútil y perjudicial

Su influencia sobre nosotros dependerá del lugar desde dónde surge. Así, cuando somos capaces de reconocer y asumir que la culpa aparece como consecuencia de no haber sido coherentes con nuestros propios principios y valores es claramente provechosa, porque se transforma en responsabilidad. «Pero cuando tiene como origen el no haber actuado conforme a las necesidades y expectativas de los demás es inútil y perjudicial». La culpa puede manifestarse como indiferencia, pero lo más difícil de tratar es cuando se proyecta; cuando atribuimos al otro los sentimientos que tengo hacia mí.

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