TIEMPO PASADO: Juan Duarte Martín

JOSÉ MARÍA OCAÑA

EL próximo día 28 de octubre será beatificado en Roma Juan Duarte Martín. Nacido en Yunquera (Málaga) el 17 de marzo de 1912, ingresó en el Seminario en el curso 1925-1926 cuando contaba con 13 años. Destacó como seminarista ejemplar, inteligente y estudioso, alegre, sencillo y siempre apóstol. El día 1 de julio de 1935 recibió el subdiaconado, y fue ordenado diácono, en la Catedral de Málaga, el 6 de marzo de 1936. En aquel mismo año, el 7 de noviembre, fue detenido en su pueblo natal, junto a otros dos compañeros seminaristas. Tras una larga semana de sufrimientos y penalidades, murió mártir por su fe en Jesucristo, en Álora, el 15 de noviembre de 1936. Sus últimas palabras fueron : «Yo os perdono y pido que Dios os perdone... ¿Viva Cristo Rey!». Tenía 24 años.

Don Lorenzo Orellana Hurtado, párroco de la iglesia de San Gabriel, ha recogido en su libro 'Dios ha soltado la cuerda' las penalidades sufridas por el joven seminarista Juan Duarte en las últimas semanas de su vida. Los primeros días de la guerra los pasó en la huerta de su padre, escardando y preparando la tierra. A cada momento temía su detención, que tuvo lugar el día 7 de noviembre. Los datos más importantes desde aquellos momentos hasta su muerte son narrados con la máxima fidelidad, pues los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego los pormenores de ésta.

En 'Dios ha soltado la cuerda' encontramos una exposición fluida, que excita nuestro interés, mantiene la atención y despierta la curiosidad. El autor ha tenido que recurrir a determinados recursos imaginativos que ayudan a revivir una de las páginas más edificantes de la fe cristiana. Don Lorenzo Orellana despierta en el lector el interés intelectual y el emocional. El afán por conocer sucesos acaecidos hace bastante tiempo suscita nuestra curiosidad. El argumento de la narración se intensifica hasta desembocar en una verdadera intriga compleja, aunque sepamos de antemano el final del joven mártir malagueño. El heroísmo de Juan Duarte, principal protagonista del libro, nos revela a un personaje adornado de nobles virtudes que nos subyuga por su hombría, bondad y entereza cristianas.

La descripción de los distintos lugares y de los personajes intervinientes en la acción está realizada con notable relieve y rapidez. El autor nos presenta cuadros vivísimos que reflejan el sufrimiento del joven seminarista atado a un árbol o aterido de frío en un descampado. Las últimas páginas del libro producen una auténtica sugestión imaginativa, creando la ilusión de la realidad. La emoción del momento resulta dominante y coherente.