El entrenador de fútbol detenido estaba en libertad provisional por abusos a nueve niños

El joven tiene pendiente un juicio por supuestos tocamientos a menores en 2005 en Rincón de la Victoria, por los que el fiscal pide 18 años de cárcel. Estuvo 20 días en prisión preventiva por ese caso y, nueve meses después, volvió a ser denunciado por hechos similares ocurridos en un colegio de la capital

J. CANO M. MARTÍN
ESCOLTADO. Aldo Maximiliano V. es trasladado a la cárcel de Alhaurín por los supuestos tocamientos en Rincón, en 2005. / C. MORET/
ESCOLTADO. Aldo Maximiliano V. es trasladado a la cárcel de Alhaurín por los supuestos tocamientos en Rincón, en 2005. / C. MORET

Aldo Maximiliano V. iba a ser juzgado el pasado martes por presuntos tocamientos a nueve menores en Rincón de la Victoria. No se presentó al juicio, que tuvo que ser suspendido sine díe. El motivo: un día antes de la vista, otro juez, en este caso en funciones de guardia, ordenó su ingreso en prisión por supuestos abusos a jugadores de un equipo de fútbol de Málaga capital.

Según ha podido saber SUR, el acusado se encontraba en libertad provisional cuando, el pasado fin de semana, volvió a ser detenido por la Policía Nacional. Era el entrenador de dos equipos de niños de 8 y 12 años de la Unión Deportiva Mortadelo; los padres de uno de sus jugadores lo denunciaron por presuntos abusos sexuales.

Sus primeros problemas con la Justicia, siempre por hechos similares, comenzaron hace ahora dos años. En septiembre de 2005, Aldo Maximiliano V., de nacionalidad argentina, fue arrestado como presunto autor de tocamientos a menores que vivían en su bloque o en las inmediaciones del mismo en la localidad de Rincón de la Victoria.

Denuncia de los padres

La Guardia Civil lo detuvo a raíz de la denuncia presentada por los padres de tres niños, que relataron a sus progenitores los tocamientos a los que supuestamente les sometía el argentino, aunque finalmente, se le imputaron presuntos abusos a nueve menores.

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de la capital decretó entonces prisión preventiva para Aldo Maximiliano V. Apenas estuvo tres semanas entre rejas. Según fuentes penitenciarias, entró en la cárcel el 1 de octubre de 2005 y el día 21 del mismo mes quedó en libertad provisional.

Los hechos denunciados entonces ocurrieron durante el verano de 2005, cuando el joven, aprovechándose de su mayor madurez mental -según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal- se ganó la amistad de varios niños del bloque donde vivía y en las inmediaciones, en la Cala del Moral.

Según el Ministerio Público, Aldo Maximiliano V. ofrecía a los menores, cuyas edades oscilaban entre los 9 y 11 años, jugar con videoconsolas y otros entretenimientos infantiles. De esta manera se granjeaba la amistad y la confianza de los niños y se aprovechaba de ellos realizándoles «tocamientos lascivos» en los genitales, bien en su casa, bien en la piscina.

En sus conclusiones provisionales, el fiscal pidió para él un total de 18 años de cárcel, a razón de dos años por cada uno de los nueve presuntos delitos de abusos sexuales continuados de los que se le acusa. El juicio se iba a celebrar este martes en el Juzgado de lo Penal número 10 de la Audiencia Provincial de Málaga.

Nueva detención

Entre tanto, mientras disfrutaba de la libertad provisional, Aldo Maximiliano V. volvió a ser denunciado por un menor de edad por presuntos tocamientos, según confirmaron fuentes policiales. Ocurrió en julio de 2006, nueve meses después de su paso por la cárcel, cuando el argentino ejercía de monitor en un colegio del Centro de la capital.

Hace unos días, concretamente el pasado fin de semana, sumó su tercer caso en apenas dos años. Esta vez, el joven, que ahora tiene 28 años, fue detenido por supuestos abusos sexuales a uno de los jugadores a los que entrenaba en un equipo de fútbol de benjamines de la ciudad.

Los hechos denunciados por el menor, que tiene ocho años, sucedieron el pasado sábado. Según relataron sus padres, el argentino recogió al niño en su casa por la mañana para asistir a un partido de fútbol. Al parecer, y siempre según esta versión, el entrenador se llevó al pequeño a su piso, donde ocurrieron los presuntos abusos.

A continuación, fueron a comer juntos a una hamburguesería de la zona y, después, regresaron a la casa, donde supuestamente se produjo un nuevo episodio de tocamientos. El niño relató a la policía que su entrenador lo obligó a desnudarse y que le hizo dos fotografías con su teléfono móvil.