Muere un guarda en el asalto a una gasolinera en Cártama

El fallecido, de 66 años, estaba cubierto con dos mantas, una sobre la cabeza. Lo encontraron horas después de que unos ladrones robaran en la estación de servicio

J. CANO J. J. BUIZA
ESCENARIO. La estación de servicio está situada a las afueras de Cártama. / J. J. BUIZA/
ESCENARIO. La estación de servicio está situada a las afueras de Cártama. / J. J. BUIZA

Turno de mañana. Al llegar, la hija del dueño de la gasolinera y una empleada se encontraron a Pepe, el guarda nocturno, tumbado de costado en el porche. Lo llamaron, pero no respondía. Estaba muerto. El vigilante había fallecido, al parecer, durante el asalto a la estación de servicio, según indicaron fuentes próximas a la investigación.

El hallazgo del cadáver se produjo ayer a primera hora de la mañana. El guarda, de 66 años, vigilaba por las noches una gasolinera de Cártama situada a la altura del kilómetro 50 de la autovía A-357. Cuando encontraron su cuerpo sin vida, tenía una manta sobre la cabeza y otra liada con un cable a la altura del pecho, un sistema que -según el propietario del negocio- solía utilizar para no destaparse por las noches. Al parecer, presentaba un pequeño golpe en la ceja.

La causa de su muerte, que investiga la Policía Judicial de la Guardia Civil, es aún una incógnita. Fuentes del caso indicaron que de momento, y a falta de los resultados de la autopsia, no se han apreciado signos de violencia en el cadáver. Otras fuentes señalaron, sin embargo, que se trataría de una muerte violenta.

Lo que sí es seguro es que esa madrugada, la del domingo al lunes, se produjo un asalto a la gasolinera y que, a la mañana siguiente, el guarda encargado de vigilarla apareció fallecido. Fuentes consultadas manifestaron sus sospechas de que la muerte estuviera relacionada con el robo y apuntaron que se barajan, entre otras hipótesis, la asfixia o un infarto causado por la impresión de encontrarse con los ladrones.

Del asalto ha quedado constancia en las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación de servicio, que obran en poder de la Policía Judicial. Sucedió sobre las 4.30 horas del lunes. Los ladrones, al parecer dos hombres, entraron en el bar de la gasolinera forzando una ventana lateral.

Gorra y camiseta

Según fuentes cercanas al caso, uno de ellos llevaba una gorra y el segundo se puso una camiseta sobre la cabeza para evitar que lo reconociesen. Otras fuentes apuntaron que se baraja la posibilidad de que hubiese un tercer individuo esperando en un coche. Sea como fuere, los asaltantes destrozaron una tragaperras, de la que se llevaron las monedas que había en la tolva, dejando las del cajetín. También sustrajeron una máquina de cambio. En el bar había otra tragaperras y una caja registradora que, sin embargo, no tocaron. En total, y a la espera del balance que hagan los dueños, los ladrones pudieron hacerse con un botín que podría llegar a 2.500 euros, estimaron fuentes cercanas al caso.

El guarda llevaba unos siete meses vigilando la estación de servicio por las noches. Sus conocidos explicaron que llevaba años viviendo en esta localidad, aunque nació en el barrio malagueño de El Bulto.