TIEMPO PASADO: Fernando Guerrero- Strachan Rosado

JOSÉ MARÍA OCAÑA

CON Fernando Guerrero-Strachan Rosado culmina la gran triada de excepcionales artistas que enriquecieron de manera muy sobresaliente la monumentalidad arquitectónica de la ciudad. Sobrino nieto de Eduardo Strachan Viana Cárdenas, e hijo de Fernando Guerrero Strachan, nació en Málaga el día treinta de mayo de 1907 y falleció en el mes de julio de 1941. Durante su brevísima etapa creadora, supo ensamblar los más diversos elementos arquitectónicos en la realidad cotidiana, en sus elementos físicos y verdaderos, obteniendo conjuntos armoniosos y coherentes.

Entre sus obras hemos de destacar las iglesias de Carranque, Ciudad Jardín y San Patricio. Colaboró de manera decisiva en la remodelación del barrio de la Ciudad Jardín, promoviendo iniciativas que pretendían ofrecer una positiva solución al problema de la vivienda, mediante la construcción de barriadas que se convirtieran en una especie de pequeñas ciudades anexas a las grandes urbes.

Su labor de restaurador se centró básicamente en la calle Larios, edificio del palacio Episcopal, la Alcazaba y la jardinería del Castillo de Gibralfaro, Ayuntamiento y Puerta Oscura. El palacio Episcopal tuvo su origen en la construcción promovida por el obispo Lasso de Castilla en 1762 bajo la dirección del eminente arquitecto Antonio Ramos. La fachada principal, construida con mármoles de diversos colores, presenta una hornacina en cuyo tercer piso se encuentra una Virgen de las Angustias, obra de Manuel Agustín Valero.

Muy encomiástica fue la labor desarrollada en pro de la jardinería de Puerta Oscura, verdadero vergel de naranjos, con arrayanes que abrazan estanques y albercas, entre una prodigiosa ornitología de jilgueros y verderones y el clamor acompasado del agua, como muy acertadamente expone A.Ortiz Muñoz en su libro 'Málaga y la Costa del Sol', de la editorial Planeta. Con Juan Temboury desarrolló un vasto plan de obras -desgraciadamente alguna inconclusas- para devolver a Málaga la Alcazaba, en las mejores condiciones.

Entre sus múltiples proyectos, citemos el del Estadio de la Rosaleda. Las obras comenzaron en 1935 y se prolongaron durante varios años hasta el momento de su inauguración en 1941.

Fernando Guerrero Strachan Rosado fue miembro de la Real Academia de San Telmo, arquitecto diocesano, de la Casa Larios e integrante de la comisión promovida para la reconstrucción y consolidación de la Alcazaba y Gibralfaro.

Se contagió de Tifus exantemático, muy extendido por Mundo Nuevo, Plaza de Santa María y la Coracha. Pese al ruego insistente de sus familiares para que no acudiese a aquellos lugares, él insistió en trabajar. Se sintió muy enfermo y falleció una tarde calurosa de verano a los treinta y cuatro años de edad. Su corta vida la dedicó íntegramente al engrandecimiento de Málaga, siguiendo los ejemplos de su padres y tío abuelo, egregias figuras de la arquitectura malagueña.

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