Nieto y Alzugaray, célebres arquitectos

La grandísima categoría de sus edificaciones ha dado lugar a numerosas publicaciones tanto a nivel local como nacional

TEXTO Y FOTOS: JUAN MARÍN MELILLA

S I hay algo de lo que Melilla puede presumir, es de la gran cantidad de célebres arquitectos que han dejado su huella sobre la ciudad. Esto ha dado lugar a una de las señas de identidad de Melilla a nivel mundial: el modernismo. Hoy en día este estilo, así como la categoría de sus edificaciones, han dado lugar a multitud de publicaciones, tanto a nivel local como nacional, sobre esta vertiente arquitectónica que se introdujo con gran fuerza en los albores del siglo XX. Entre estos arquitectos e ingenieros, podemos destacar tanto a Emilio Alzugaray como a Enrique Nieto. Emilio Alzugaray Goicoechea llegó a proyectar 113 trabajos convirtiéndose en uno de los autores centrales en el panorama arquitectónico melillense del siglo XX. Durante sus primeros años en Melilla, Alzugaray trabajó con varias obras relacionadas con la Comandancia de Ingeniería. Sin embargo, la realización de todas las obras de arquitectura que se necesitaron para el alojamiento del rey Alfonso XIII en 1911, fue su encargo más destacado. Además de proyectar y dirigir obras, este ingeniero, también asumió la compraventa de solares y se relacionó con el mundo profesional de la construcción. El período más activo de este autor se encuentra entre 1913 y 1917. A pesar de que comenzó siguiendo los preceptos del clasicismo, evolucionó hasta llegar al modernismo absoluto.

El edificio número cuatro de la calle General Marina y el número 22 de la calle General Aizpuru, construidos en 1907 y 1913 respectivamente, son algunos de sus trabajos más emblemáticos. Enrique Nieto y Nieto fue, sin duda, el centro indiscutible de la arquitectura modernista en Melilla desde 1909 hasta su muerte a mediados de los cincuenta. Su llegada a la ciudad significó la llegada del modernismo y el advenimiento de nuevas formas procedentes del modernismo catalán, y de una decoración inspirada en modelos europeos. La arquitectura esgrafiada caracteriza su obra en los años cuarenta. En dicha arquitectura, mezclaba la decoración art-decó con rasgos propios de la arquitectura aerodinámica. Existen controversias a la hora de cuantificar el número de obras que el arquitecto catalán realizó en la ciudad de Melilla (457) pero, según algunos expertos, participó en más de mil. Algunas de las más significativas se pueden encontrar el Mercado del Real, así como el Casino Militar, construidos ambos en 1932.

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