La Guardia Civil paraliza el desmantelamiento de Intelhorce por falta de medidas de seguridad

Denuncian a la empresa responsable por manipular amianto sin los requisitos mínimos de salud laboral

I. LILLO J. CANO
DESGUACE. Aspecto de los trabajos en la antigua fábrica textil malagueña. / ANTONIO SALAS/
DESGUACE. Aspecto de los trabajos en la antigua fábrica textil malagueña. / ANTONIO SALAS

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), dependiente de la Guardia Civil, ha paralizado de forma cautelar las obras de demolición de la antigua fábrica de Intelhorce, ya que presuntamente no se daban las condiciones de trabajo adecuadas para manipular materiales de riesgo, como son el amianto y el fibrocemento.

A petición de empleados de la propia empresa, agentes de este cuerpo, acompañados de un inspector laboral, acudieron ayer a la zona y revisaron las instalaciones. Según pudo saber este periódico, la visita se saldó con el inicio de un informe-denuncia por riesgos laborales y la paralización temporal, a cargo de la inspección de trabajo.

Las fuentes consultadas explicaron que los obreros -medio centenar- no contaban con las medidas de seguridad laboral exigidas para manipular este material cancerígeno, para lo que son necesarios trajes especiales, y las planchas no eran embaladas y etiquetadas, como exige la ley. A finales del pasado año ya se produjo otra denuncia por defectos en la seguridad. Los trabajos se retomaron tras subsanar los fallos.

Antonio Barea, gerente de Demoliciones Córdoba -la compañía responsable del derribo de las viejas naves-, reconoció que se había decretado la paralización, pero aseguró que el personal tiene su equipo en regla. «Hay un responsable de seguridad, el Seprona ha ido varias veces y no ha pasado nada».

Barea dijo desconocer las causas, aunque aventuró como posibles razones que el horario de trabajo no fuera el estipulado, algo que justificó por la necesidad de actuar a plena luz del día, dado el peligro que entraña la actividad; o la falta de aspersores de agua sobre los escombros. A este respecto, aseguró que tras las fuertes lluvias de ayer habría sido contraproducente emplear grandes cantidades de líquido. «No se podía regar porque ayer llovió y habría supuesto que el agua contaminada se filtrara al terreno. Nos limitamos a mantenerlo húmedo para que el polvo no se levante», explicó. Al tiempo, achacó la denuncia a «una venganza», dado que la próxima conclusión de esta fase de los trabajos había supuesto varios despidos.

Barea reconoció que el año pasado se produjo una incidencia que quedó resuelta. «Un vehículo nuestro intervino en las obras de otra empresa en terrenos donde estaba prohibido».

En la zona que antaño ocupaba Intelhorce se construirá, a partir de octubre, el parque empresarial Innova Park, destinado a pequeñas y medianas empresas del sector servicios, con una superficie construida de 110.000 metros cuadrados y una inversión de 120 millones de euros. La primera fase abrirá sus puertas al público a finales de 2008.