Francisco Puche, librero y ecologista: «Temo que los Baños del Carmen los pongan para pijos»

Dice que nació en Antakira (Antequera) / Presume de edad, ya que a sus 67 años conserva la rebeldía de los 20 / Desde su librería Proteo-Prometeo practica la militancia ecológica radical / Ama el agua y su gata se llama 'Ría' (de río) / No se estresa

UNA ENTREVISTA DE
AZOTEA. Puche posa con las placas solares de su librería, cuyo torreón culmina una veleta con Don Quijote y Sancho. / A. SALAS/
AZOTEA. Puche posa con las placas solares de su librería, cuyo torreón culmina una veleta con Don Quijote y Sancho. / A. SALAS

PERITO, maestro, economista, librero, ecologista, escritor, conferenciante... ¿con qué se queda?

Soy un ser vivo, por eso soy sobre todo ecologista. Defiendo los fundamentos de la vida antes que los del trabajo. Hablo como librero ecologista con una gran conciencia de especie. Eso marca mis horas, mis días, mi vida entera.

¿Ser librero en Málaga, un lugar donde se lee tan poco, es como ser torero en Berlín?

(Risas). No, no tanto, algo se lee. Poco, efectivamente, se lee poco, pero se venden bastantes libros. Otra cosa es que esto no es un negocio, es una actividad productiva y vocacional que da para vivir decentemente.

¿El culto a la imagen hacen peligrar los libros?

Los libros en papel tienen todavía mucho futuro, sobre todos los de literatura, porque añaden a lo digital, algo que es un objeto, que acompaña, que se ve, que se toca, que se puede transportar con facilidad.

¿Y los libreros entonces no son una especie en extinción?

No, porque tienen muchas funciones que hacer todavía. Hablar con la gente, recibirla...

¿Todo está en los libros?

No. Lo que pasa es que los libros acompañan mucho. Y con ellos se hace el test de ser capaz de estar solo con uno mismo durante bastante tiempo. Si se logra eso, se abandona la línea de la angustia y de estrés en la que estamos instalados y pasamos al mundo de la parsimonia.

¿Entonces diría que el mejor amigo del hombre no es el perro, sino el libro?

Sus mejores amigos son los demás seres vivos. Yo soy biocéntrico, no antropocéntrico. Las bacterias son mucho más importantes que los hombres para la vida. Los dos pecados capitales de las sociedad son el antropocentrismo, y en su versión peor el machismo, y el capitalismo, cuando es depredador y expansivo.

Los libros son fuente de conocimiento, ¿y el agua?

Es la propia fuente, el medio vital y la condición y la metáfora de la vida.

¿Habrá guerras por el control del agua?

Seguro. Porque hay agua suficiente, pero falta de calidad. Estamos contaminando a una velocidad que la naturaleza no puede reponer.

¿Qué hace para ahorrar agua?

No tengo una casa con césped; utilizo dispositivos para los grifos que gastan la mitad; me ducho, no me baño; riego las macetas pulverizándolas...

¿O sea es usted un pésimo cliente para Emasa (empresa suministradora)?

Pues lo debo ser. Además soy vegetariano.

¿Y eso que tiene que ver?

Pues que un vegetariano gasta menos agua. Para que crezca un kilo de trigo se necesita cien veces menos agua que para un kilo de ternera. El agua viene incorporada en el pan y en el filete. De modo, que siendo vegetariano consumo menos agua virtual. Además, en casa tengo siete cubos para reciclar. Ah, y mi gata se llama 'Ría' (río en femenino)

¿Y no tiene pecadillos mediambientales que confesar?

Sí, un aire acondicionado que pongo veinte horas al año, cuando hay terral, y la calefacción eléctrica, porque las placas solares de mi casa sólo me dan para el agua caliente.

¿El Genal, río Grande, el Guadalhorce pueden llegar a ser gemelos del Guadalmedina?

Están en apuros. Si al Guadalmedina le dejaran la presa abierta tendría agua mucho tiempo. Además, la presa es un peligro para la ciudad. El agua tendría que fluir por el río, de modo que el Guadalmedina dejara de ser la herida de la ciudad. Que fuera el río de la ciudad, como lo llamaron los árabes, que fuera su seña de identidad y no su herida.

¿Tiene reservado ya un lugar en el mundo en el que refugiarse del cambio climático?

El sitio que he buscado es luchar donde estoy.

¿Y hay arreglo?

Los ecologistas somos mucho más optimistas que el resto, porque creemos que tiene arreglo; pero hay que hacer cosas y muy profundas y hay muy poco tiempo.

¿Los ecologistas, al final, han sido unos profetas, no unos locos?

Sí, unos profetas que hemos acertado, desgraciadamente. Decían que éramos unos catastrofistas y ahora son otros como el señor Al Gore el que está anunciando la catástrofe.

Si, la verdad, quién lo iba a decir, un ex vicepresidente de Estados Unidos...

Sí, y encima va de apóstol del cambio climático, pero bueno me parece muy bien.

¿Utiliza el AVE, el avión?

El avión no, es altamente contaminante.

¿Cuál es su libro de cabecera?

El que estoy leyendo, 'Colapso', de Diamond. Habla de las sociedades prósperas, como los mayas, la Isla de Pascua, que se fueron al garete. Y Diamond dice que eso puede seguir pasando y ahora estamos en una sociedad de precolapso. Asegura, y eso es lo interesante, que podemos sobreponernos si reconocemos esa situación y cambiamos los valores y las instituciones de esa sociedad.

En Buenos Aires las librerías están abiertas por la noche...

Es un gasto energético tonto.

Le iba a preguntar si como librero le gusta la idea.

El cambo climático es anterior a la oferta comercial. No habría que abrir. Pero por razones ecológicas, ¿eh? Aunque por razones comerciales sería bonito que alguna abriese. Lo malo es que siempre abren las multinacionales y los pequeños libreros no pueden.

Su color preferido, ¿el verde?

No el azul, el del agua.

¿Y su olor, el del papel?

El del jazmín

¿Un rincón de Málaga?

La librería Proteo (risas). No, los Baños del Carmen, tal como están. Los que defendemos aquello tememos que los pongan para pijos. Habría que arreglarlos un poco, pero tienen una decadencia preciosa. Son una joya de Málaga, y le dan a la ciudad lo que no tiene: seña de identidad. Málaga está perdiendo señas de identidad por todos lados: 300 árboles de sombra que han arrancado, 'Los Paragüitas', los cines antiguos, el Guadalmedina...

Málaga, capitalidad cultural en el 2016 ¿lo ve?

Esas cosas me repatean, es engañar a la gente. Hay que abordar el cambio climático, la contaminación, la desigualdad social y dejarse de fastos. Los fastos son para entretener a la gente; los usan los políticos y los especuladores. La gente tiene una conciencia falsa de que somos los mejores y no es verdad. No lo somos, pero tampoco somos lo peores. P