Achacan a una muerte súbita el óbito de un detenido en los calabozos de comisaría

La víctima, de 40 años, estaba arrestada por supuestas amenazas con arma blanca Los policías se percataron del fallecimiento al ir a avisarle de la llegada de su abogado

JUAN CANO
CELDA. El detenido llevaba 12 horas en la comisaría. / ANTONIO SALAS/
CELDA. El detenido llevaba 12 horas en la comisaría. / ANTONIO SALAS

Un hombre de 40 años, identificado como Antonio M. C., falleció el miércoles por la noche en los calabozos de la Comisaría Provincial de Málaga, donde ingresó en calidad de detenido por supuestamente amenazar con una navaja a otra persona con la que tuvo un accidente de tráfico.

Según informó ayer el Cuerpo Nacional de Policía, los agentes se percataron de que el arrestado había fallecido cuando acudieron a su celda para avisarle de que había llegado su abogado y se disponían a tomarle declaración.

En un comunicado oficial, la Comisaría informó de que el difunto no presentaba signos de violencia. Fuentes consultadas por este periódico señalaron que se trataría de una «muerte súbita e inesperada» que, en principio, podría estar relacionada con el consumo de algún estupefaciente, aunque indicaron que estos extremos deberán ser confirmados por los análisis complementarios a la autopsia.

La secuencia de los hechos comenzó la madrugada del martes al miércoles. El fallecido se vio implicado en un accidente de tráfico y, según la nota, supuestamente persiguió con una navaja a la víctima, que pidió auxilio por teléfono. Una patrulla de la Policía Local arrestó a Antonio M. C. por presuntas amenazas.

Atención sanitaria

El detenido fue trasladado a un centro médico para ser atendido por el siniestro de tráfico. Posteriormente, los agentes lo condujeron a la Comisaría Provincial para instruir diligencias. Ingresó en los calabozos entre las 8.00 y las 9.00 horas del miércoles, según informaron fuentes policiales.

Antonio M.C. pasó unas horas en una celda donde había tres ó cuatro detenidos y, en el momento de limpiarla, fue trasladado a un calabozo que compartió con otros seis arrestados. Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, el fallecido «montó un cirio» cuando cambiaron de dependencias, mostrándose agresivo, hasta el punto de que un agente sufrió lesiones de carácter leve.

El detenido permaneció en su nueva celda a la espera de que se presentase su abogado para prestar declaración, lo que ocurrió sobre las 22.00 horas. Sus compañeros debieron de pensar que estaba durmiendo, porque nadie reparó en que estaba muerto hasta que los agentes se acercaron a avisarle de la llegada de su letrado. Fue entonces cuando comprobaron que había fallecido.

La policía avisó a la comisión judicial para que procediera al levantamiento del cadáver. El cuerpo sin vida de Antonio M. C. fue trasladado a las dependencias del Instituto de Medicina Legal (IML) en Parcemasa. Ayer por la mañana se le practicó la autopsia para determinar las causas exactas de la muerte.

Fuentes policiales explicaron que al fallecido, que residía en Málaga, le constan entre 20 y 30 detenciones anteriores.