Ángel Idígoras, dibujante de viñetas: «Poder pagar la hipoteca haciendo dibujos es una cosa fantástica»

Nació hace 44 años en Málaga / Es mago y licenciado en Psicología / Con su hermano Pachi tiene una factoría de humor / Publica viñetas en SUR y en 'El Mundo'/ Es el 'padre' de Pascual, el mayordomo real / Está casado y tiene tres hijos .

UNA ENTREVISTA DE
¿QUE LO DETENGAN...! Un policía local 'multa' a Idígoras por caricaturizar al alcalde de Málaga en la vía pública. / ANTONIO SALAS/
¿QUE LO DETENGAN...! Un policía local 'multa' a Idígoras por caricaturizar al alcalde de Málaga en la vía pública. / ANTONIO SALAS

¿SE acuerda de cuando empezaba en esto? Sí, me acuerdo. Fue en 1986, cuando terminé la carrera -Psicología-. Decidí olvidar la carrera y hacer lo que siempre había querido: dedicarme al dibujo. Me acerqué con unos dibujillos al SUR y ahí empecé. Luego seguí en 'La Gaceta de Málaga'.

¿De dónde saca todos los días la inspiración para hacer sus viñetas?

No lo sé. Hay veces que a las nueve de la noche estoy todavía intentando inspirarme. Lo que hago para perder el miedo al papel en blanco es mancharlo. Empiezo a hacer garabatos y así, por lo menos, empiezo a perderle el miedo, y de los garabatos casi siempre surge alguna conexión entre ellos que forman una idea.

¿Ayuda el hecho de ser psicólogo para idear las viñetas?

Creo que no. Te ayuda como en otros aspectos de la vida, pero específicamente para las viñetas, creo que no. De hecho conozco a muchos psicólogos que carecen de sentido del humor.

¿Qué personaje le da mejor juego?

Hoy en día, en Málaga, estamos escasos de personajes públicos graciosos y carismáticos. Pero hubo una época gloriosa en la que estaban Gil, Puche, Antonio Romero, Celia Villalobos, Garrido Moraga, Curro Flores... Esas han sido las estrellas. Ahora es una pena, porque los dibujantes dependemos también de este tipo de personajes, que hoy escasean bastante.

¿Se ha molestado algunos de estos personajes por sus dibujos?

Están por encima de estas cosas. Ellos saben que eso va también en su trabajo, en el sueldo. Se suelen molestar más los pelotas que les rodean. Es para ellos una forma de hacer méritos ante el líder.

¿Está obligado a ver la actualidad con ojos críticos?

Sí, pero no es una obligación. Es como la veo por naturaleza. Creo que eso lo compartimos todos los que nos dedicamos a las viñetas de humor. Es que no nos gusta mucho tal y como están las cosas. Una de las funciones nuestras es la de criticar y es de las que más satisfacciones te da, porque hay gente que no se puede desahogar.

¿Es verdad que el Rey colecciona las viñetas en las que aparece?

El Rey tiene una buena colección de dibujos humorísticos de prensa. A nosotros nos ha pedido en varias ocasiones originales, sin que todavía nos haya dado nada a cambio. Ni un marquesado, ni... ni siquiera una botellita de vino en Navidad.

Usted empezó solo, pero luego formó sociedad con su hermano Pachi. Han montado una factoría divertida, ¿no?

Yo empecé solo porque a mi hermano le llevo siete años. Cuando yo estaba empezando a dibujar él estaba en BUP. Yo creo que él vio que se podía ganar la vida como su hermano: trabajando en casa con las zapatillas, el cafelito al lado y sin agobios.

¿Cómo se reparten el trabajo?

Cuando dibujamos a medias -otras veces lo hacemos por separado-, él suele hacer el boceto a lápiz y yo el acabado. ¿El guión? A quien se le ocurre una idea la propone y si al otro le gusta tiramos para adelante, y si no le gusta seguimos pensando. Aguantar es un duelo.

¿Hay discusión sobre la configuración de una historia caricaturizada?

No. Muchas veces él opina que una idea es mejor que otra y yo opino lo contrario, pero por lo general tenemos los mismos gustos. Sabemos lo que puede resultar más gracioso.

¿A qué dibujantes admira más?

Mingote es el maestro de todos nosotros, y todos le queremos mucho. Es un caso único en la disciplina humana: que el maestro sea querido por todos. Luego, me parece muy difícil lo que hacen Gallego y Rey porque nunca utilizan palabras. En Málaga tenemos a Elgar, que es el maestro de todos los que estamos aquí. Tiene un gran mérito porque con dificultades en la vista sigue al pie del cañón.

Es una gozada vivir del cuento, ¿no?

Pues... sí (se ríe). Poder pagar la hipoteca haciendo dibujos es una cosa fantástica, porque soy bastante inútil para las cosas prácticas. Que pueda vivir de las cosas no prácticas o del cuento, es fantástico. Sí, lo es.

Usted se dio a conocer en prensa por un personaje, Marcelino. ¿Por qué lo enterró?

Me permitía desarrollar unos aspectos del dibujo, como que la gente se relacionara con el personaje y le cogiera cariño, pero también me impedía hacer un tipo de viñeta. Marcelino vivía en Málaga, pero si tenía que hacer una viñeta sobre Bush en la Casa Blanca, no sabía nunca dónde meterlo. Entonces acabó en que me estorbaba más que me ayudaba. Por ahora está en excedencia.

¿Está de acuerdo en que en esta ciudad quien no salga en la viñeta de Pachi & Idígoras no es importante?

No estoy de acuerdo. Conozco a mucha gente muy importante que no sale en la viñeta. Eso es más culpa de vosotros, los periodistas, porque sois los que me nutrís de noticias. Por ejemplo, a veces voy en el autobús y veo a un tío con una cara fantástica para hacerle una caricatura. Y me digo: «Este hombre podría hacer algo importante para salir en el SUR y yo dibujarle». A veces ves las caras y ya estás viendo las caricaturas.

Su gran pasión es la magia. ¿Que tiene de magia la viñeta?

Más que la viñeta, tiene el dibujo en sí. De hecho creo que es la forma de magia más primaria que hay, porque en un papel en blanco te puede aparecer de repente un elefante; sólo con un lápiz. Y eso es una especie de ilusión, de magia. El humor en sí comparte con la magia, si es bueno, el factor de la sorpresa.

¿Qué es Jajejijojú?

Es un festival de humor y magia infantil, que fundé yo hace seis años. Parte de una filosofía que consiste en llevar la alegría a los niños que están hospitalizados a través de los niños sanos que pueden ir al teatro a ver los mejores magos y payasos del mundo. Hacemos galas en el Cervantes y en la Sala Gades, y hemos traído a campeones del mundo y de España, gente que tiene el Óscar de la Magia, y los niños se lo pasan bomba. El dinero es para la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil. Lo último que han hecho con ese dinero es llevarse a 38 niños oncológicos a Disneyland París.

¿Por qué firma las viñetas con su segundo apellido?

Porque el primero es Rodríguez.

Hace viñetas, caricaturas, ilustraciones, carteles... ¿Cómo lo hace?

Cuido tres niños. Cuando acabo el trabajo obligatorio, el diario, si me queda tiempo, lo dedico a dibujar para disfrutar. En vez de pensar en el alcalde y en Bustinduy, pienso en mis personajes de cuento, que me resultan más gratos.