El jardín de las esculturas

El Parque del Oeste incorpora 14 obras de Stefan Von Reiswitz, que ya tiene cuenta allí con una treintena de piezas

TEXTO: CARMEN PÉREZ FOTOS: ANTONIO SALAS
MINOTAURO. Una de las esculturas de Von Reiswitz invita a la lectura en el parque./
MINOTAURO. Una de las esculturas de Von Reiswitz invita a la lectura en el parque.

COMO si de un museo se tratara el Parque del Oeste alberga ya más de una treintena de obras de arte, la mayoría esculturas del artista alemán afincado en Málaga Stefan Von Reiswitz. La última remesa de arte ha llegado estos días, en los que se han incorporado unas 14 piezas de Von Reiswitz a este vergel para aumentar la familia de este auténtico jardín habitado.

Hoy concluirá la colocación de los nuevos inquilinos del parque. Sirenas, faunos, minotauros y cerdos voladores, entre otros, se unirán al resto de animales surrealistas que nacen en las manos del artista alemán. Algunas de las piezas son de gran formato y miden más de dos metros de altura, como una nueva sirena, que emerge del estanque. También hay piezas más pequeñas, como una colección de máscaras de faunos.

«Estas obras hablan entre sí, establecen un diálogo y ayudan a crear un clima más meridional, para que no sea todo tan frío y tan cuadrado», señala el autor, que a sus 76 años sigue al pie del cañón y tiene en su taller más de 300 obras finalizadas. «Hay que aprovechar que ahora tenemos una fundición más cerca, en Antequera. Esto facilita la creación de arte, además, hay que apostar por Málaga 2016», destaca el incansable artista.

Su obra está presente en el Parque del Oeste desde 1998. Desde esa fecha el Ayuntamiento malagueño ha ido aumentando cada año el número de esculturas urbanas que se reparten por todo el jardín. «El parque se ha convertido en una especie de museo al aire libre», destaca el gerente del mismo, Miguel Otamendi.

«Estas obras dan al parque su singularidad, ya que botánicamente no cuenta con ninguna», apunta el gerente. La mayoría de las piezas del jardín son de la autoría de Stefan Von Reiswitz, pero también hay obras de Elena Laverón y una cerámica de Sandra Martínez.

«La obra de Stefan encaja perfectamente en el contexto de un parque público, tanto por su naturaleza, como por su contenido artístico. Estos animales mitológicos y surrealistas le dan un toque diferente al recinto», apostilla Otamendi.

A Von Reiswitz le encantaría ver una Málaga en la que se respirara cultura en cada rincón. «Hay pocas cosas y las que hay son de un carácter muy convencional», destaca este alemán afincado en la capital de la Costa del Sol desde hace más de medio siglo.

Más esculturas

El escultor apunta a que, por ejemplo, la zona del Paseo del Parque y las nuevas avenidas que se van a crear en la zona del puerto serían lugares idóneos para instalar esculturas urbanas.

Pero cuando Von Reiswitz crea sus obras no piensa en el lugar que van a ocupar. «Puedo pensar donde me gustaría que se colocaran, pero todo en la vida es tan accidentado», comenta. Él mismo ha elegido la ubicación de los nuevos moradores del Parque del Oeste, durante su elección «tenía la impresión de que faltaban muchas cosas». Seguro que este parque está dispuesto a seguir acogiendo a más moradores, aunque sean de piedra y bronce.

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