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El artesano de las campanadas

MÁLAGA

El artesano de las campanadas

El maestro relojero cuida con esmero el mecanismo para que marque con exactitud el comienzo del nuevo año. Manuel Roldán pone a punto para esta noche el reloj de la plaza de la Constitución

31.12.12 - 01:26 -
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Manuel Roldán lleva desde hace unos quince años manteniendo en hora el reloj que marcará la entrada del nuevo año. :: Álvaro Cabrera
Procede de una saga de relojeros de la que ha heredado su pasión por las maquinarias que marcan la hora con exactitud y que se remonta a su bisabuelo Carlos Roldán de la Rosa, quien hizo algún que otro arreglo. Aprendió la profesión directamente de su abuelo, Manuel Roldán de Gámez, que durante muchos años fue el encargado de mantener a punto el reloj de la Catedral, y de su padre Manuel Roldán Caballero. Las tres generaciones trabajaron al unísono durante un tiempo en el antiguo taller del número 10 de la calle Císter, donde hoy Manuel Roldán Durán continúa poniendo a punto cientos de relojes cada mes tal y como hacían hace más de medio siglo sus antepasados. Sin embargo dos veces a la semana coge sus herramientas y sale a la calle para supervisar dos de los relojes más emblemáticos de la ciudad: el de la casa consistorial y al que muchos malagueños mirarán hoy sin pestañear cuando se acerque la media noche para comenzar a tomarse las uvas de la suerte justo cuando la aguja marque las doce y suenen las campanadas.
Se trata del reloj del edificio Banesto ubicado en la plaza de la Constitución cuyo mantenimiento corre a cargo del Ayuntamiento de Málaga. Desde hace aproximadamente 15 años Manuel Roldán tiene el cometido de ponerlo a punto y lo hace dedicándole toda la pasión que siente por estos relojes mecánicos.
«Es menos complejo que el del ayuntamiento porque es un reloj solo de horas y medias y además es electrificado; es decir, tiene un 'remontaje' eléctrico para no tener que venir todos los días a darle cuerda, aunque precisa de venir con frecuencia porque es un reloj público y cualquier pequeña variación la puede ver Málaga entera», relató su conservador.
Acude una o dos veces por semana para mantener a punto el funcionamiento del mecanismo, normalmente no emplea más de media hora, aunque hay veces que las circunstancias le han obligado a estar un día entero observando el reloj, normalmente un sábado o un domingo para no interrumpir el horario habitual de apertura de su establecimiento.
Engrase y limpieza
«Hay un área del reloj que son las bocas de áncora que por dar un golpe cada segundo son las que más deterioro pueden tener, por lo que hay que mantenerlas debidamente engrasadas y limpias. Además de esto, todos los órganos mecánicos hay que ajustarlos, engrasarlos y mantenerlos a punto; como todo aparato mecánico se puede deteriorar rápidamente», decía ayer Roldán, que hoy acudirá varias veces al reloj de la plaza de la Constitución para que todo esté preparado para esta noche.
«Requiere los mismos cuidados que siempre, pero con la especial atención de que den las doce y cale el minuto exacto en el momento de las uvas; creo que al igual que yo todos los relojeros de España andarán haciendo lo mismo», comentaba ayer el maestro artesano, que acudirá al edificio Banesto un poco antes de las doce para supervisarlo: «No es que vaya a ocurrir nada porque si no ocurre durante meses y meses sería muy difícil que ocurra en ese momento, pero todo depende de lo que te juegues. Si lo que te juegas es un caos en Málaga en el momento de las doce...», explicaba Roldán que pretende tomarse las uvas con su familia este año. «Si estuviese en el reloj es porque estaría bastante inseguro de lo hecho», afirmaba Roldán que tomó el testigo de la familia Heredia, otra saga de mecánicos artesanos, en el cuidado de este reloj que nació junto con el edificio que lo remata en la segunda mitad del siglo XIX. Estuvo sin sonar durante muchos años porque, según la tradición oral, sus campanas se cedieron para una iglesia.
Cambio de maquinaria
Hace unos 30 años se cambió la primitiva maquinaria por una nueva y a finales de los 80 se electrificó parte de ella para no tener que darle cuerda manualmente. Desde 1989, recordando una tradición surgida en los 40, es el protagonista de las campanadas de Nochevieja. En ese año Bautista Heredia heredó de su padre el mantenimiento del reloj al que dotó de una nueva campana de 100 kilos que desde hace más de una década no suena por decisión de los propietarios del edificio para no dañar su estructura. Es por ello que las campanadas son grabadas y se reproducen desde hace años por megafonía.
Muchos serán los malagueños que acudan a la plaza de la Constitución a tomarse las uvas justo cuando las agujas marquen las doce en este reloj que mima Roldán, un relojero artesano que también ha puesto en hora muchos relojes de pared para que los malagueños se tomen las uvas en su casa. Y es que además de su oficio, arreglar relojes es su pasión.
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