Las movilizaciones del pasado curso ya escenificaron la división existente dentro del profesorado. Les une su repulsa contra los recortes de salario y la caída de la inversión pública para el sistema educativo. Pero nada más. Los sindicatos mayoritarios muestran sus recelos a acciones en caliente y prefieren consensuar cualquier paso a nivel estatal. Y muchos docentes están descontentos precisamente con esa actitud. Acusan a las organizaciones sindicales de no haber reaccionado con contundencia cuando los recortes se veían venir o cuando en el sillón del Gobierno estaba sentado otro partido. Dentro de los sindicatos de profesores, también hay diferencias entre los generalistas como CC OO y UGT y los sectoriales, como los de funcionarios del CSIF o los que aglutinan exclusivamente a los docentes, como ANPE.
Esta división es lo que ha generado precisamente un gran descontento entre algunos miembros de la comunidad educativa, que se han aglutinado bajo el paraguas de la Marea Verde, un movimiento de base que pretende integrar a profesores, padres y alumnos, aunque hasta el momento está formado mayoritariamente por docentes.
Y tampoco entre ellos hay unanimidad, como se ha podido observar en las diferentes asambleas que han celebrado este verano. La primera, donde este colectivo empezó a organizarse, tuvo lugar el pasado 3 de julio en el IES Vicente Espinel -más conocido como Gaona-, en la capital. Allí se dieron cita más de 200 profesores procedentes de una veintena de centros de toda la provincia que expusieron sus propuestas para mostrar el rechazo a los recortes y presionar para conseguir que se dé marcha atrás.
Diferencias
Pronto se observaron las diferencias entre los asistentes. Mientras unos hablaron de medidas radicales como negarse en rotundo a realizar tareas fuera de su horario laboral y, en definitiva, ceñirse estrictamente a lo establecido en su horario. Esto es, no participar en actividades extraescolares como viajes de estudios o excursiones o no corregir exámenes en casa. Incluso hay quien planteó no corregir las pruebas de diagnóstico o no atender a padres en tutorías.
Sin embargo, algunos de los presentes rechazaron esas medidas y apostaron por buscar el apoyo de las familias y los alumnos con acciones didácticas que expliquen las consecuencias de los recortes para los hombres y mujeres del futuro.
En lo que sí coinciden, además de en el uso de Internet para difundir sus acciones y reivindicaciones, es en recalcar que ellos no solo defienden sus intereses personales y laborales, sino que pelean por defender los logros conseguidos en educación. Con este mensaje esperan integran en su lucha a las familias y a los estudiantes, como ya han hecho otros movimientos más pequeños nacidos en la provincia.