Su madre recibió la noticia mientras él estaba examinándose para los Premios Extraordinarios de Bachillerato. Desde la Universidad de Málaga (UMA) le comunicaron que su hijo había obtenido la nota más alta de toda la provincia en Selectividad. Con un 9,5 de media en la prueba, un 10 en la fase específica y un 13,8 como calificación final junto a su expediente de Bachillerato -donde también obtuvo un 10- Juan Vargas Cabo podría acceder a cualquier carrera. Pero él lo tiene claro: elegirá Periodismo, lo mismo que estudiaron sus padres. «Sé que es una profesión muy sacrificada, pero es lo que me gusta», afirma unas horas después de enterarse de que ha conseguido la mejor calificación.
Este joven de 18 años, alumno del colegio Maravillas de Benalmádena, se tomó los exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) «con bastante tranquilidad». «No soy de agobiarme mucho», señala. Eso sí, reconoce que llegar a un sitio extraño, con profesores y gente desconocida «impone mucho». Aunque salió contento, no esperaba sacar una nota tan alta; creía que rondaría entre el 13 y el 13,5. Pero finalmente el esfuerzo de años de estudio han tenido su recompensa. Y eso que Juan afirma que ni por asomo se pasa el día entre apuntes y libros: «El secreto es planificarse. Si te organizas bien, tienes tiempo para todo». Así, ha logrado compatibilizar los trabajos de clase y la preparación de los exámenes con sus grandes aficiones: el balonmano, la lectura y las salidas con los amigos. De todas formas, reconoce que en los estudios, como en otras tantas cosas, hay que tener constancia para recoger frutos.
Seguir la vocación
Desde hace tres o cuatro años tiene claro que quiere ser periodista, a pesar de que sus padres le digan «que la cosa está mal». «Me gusta escribir y comunicar», apunta. Además, en su casa el periódico y la radio siempre han sido como dos miembros más de la familia. Su intención es hacer un doble grado con Derecho o Económicas y en un futuro poder ser corresponsal de guerra, una idea que le atrae, siempre y cuando llegado el momento se lo permitan sus circunstancias personales. También, «como a los chavales de mi edad», le gusta el periodismo deportivo.
Convencido de que hay que seguir la vocación a la hora de elegir carrera, confía en que cuando termine los estudios la situación económica y laboral del país haya mejorado. No obstante, sabe que hasta entonces «lo más importante es que nos preparemos por si tenemos que salir fuera». Cuenta con la ventaja de que se le dan bien los idiomas y se ha formado en inglés y francés. Lo único que se le ha resistido hasta ahora es el dibujo, donde sacó su único suspenso en Secundaria. «Soy un negado», dice.
Sobre los ajustes presupuestarios en educación, Juan considera que no tendría que recortarse nunca en esta materia «porque hay bastantes otras cosas donde hacerlo». Respecto a la Selectividad, cree que el hecho de que de 14 puntos, que es el tope máximo que puede sacarse, 8 procedan de esta prueba «puede ser injusto».