«Nunca podemos alcanzar la verdad»

Tras 'No abras los ojos', el autor estadounidense recupera a David Gurney para volver a inquietar al lector en 'Deja en paz al diablo' John Verdon Escritor

MARINA MARTÍNEZ MMARTINEZ@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
John Verdon confía en la salud de la novela negra. ::
                             VICENS GIMÉNEZ/
John Verdon confía en la salud de la novela negra. :: VICENS GIMÉNEZ

Durante muchos años trabajó como creativo publicitario en varias agencias, pero cuando llegó la hora de jubilarse, John Verdon sentía que necesitaba salir de Manhattan y se trasladó a vivir al norte de Nueva York, en un entorno totalmente rural. Entonces aprovechó para dar rienda suelta a la imaginación. En principio, con la única pretensión de que sus historias le gustaran a su esposa. Lo que no podía pensar es que darían la vuelta al mundo gracias a esa particular pareja -una especie de alter ego de ellos mismos- que protagoniza las tres novelas que hasta ahora le han llevado a ser traducido a más de una veintena de países y atrapar a millones de lectores. Todo empezó con 'Sé lo que estás pensando', ahí nacía David Gurney, ese protagonista que une cada una de las tramas. El pasado año volvía con 'No abras los ojos', otro éxito de crítica y ventas'. Y ahora acaba de regresar con 'Deja en paz al diablo', que le devuelve a España -no descarta pasar uno o dos meses por tierras andaluzas- de la mano de Roca Editorial, esta vez con un asesino en serie. Sobre esta última entrega y su obra nos responde desde Estados Unidos por correo electrónico.

-Empezó a escribir con la esperanza de que le gustara a su esposa. A los lectores se los ha ganado... ¿y a ella?

-A mi mujer le encanta lo nuevo, así que está fascinada con todo este nuevo mundo editorial, las promociones, conocer gente, lugares... Está muy feliz por verme tan involucrado en lo que me gusta, siempre que no me obsesione y olvide nuestra vida en común.

-Más de 350.000 ejemplares vendidos solo en español, ¿no le da vértigo?

-Sí, quizás a la hora de hablar de esas cifras... Pero los números son números, y la vida es la vida, y no debemos confundir una cosa con otra.

-Aquellos cincuenta agentes que rechazaron su primera novela deben de estar arrepentidos...

-Bueno, supongo que todos habrán tenido suficiente éxito para no tener que estar arrepentidos de rechazar a John Verdon.

-¿Y cree que es un buen momento para la novela negra?

-Yo creo que siempre es un buen momento para este género.

-Quizás las circunstancias actuales pueden animar al público a refugiarse en la literatura.

-Probablemente.

-¿Y qué piensa de esa gente que critica los best-sellers?

-Depende de en qué basen la crítica. En algunos casos, puede ser válida, por ejemplo cuando un best-seller apoya su éxito en una historia de poca calidad o en vacías promesas de éxito o felicidad. Por otra parte, criticar un libro simplemente porque consigue muchos lectores parece una estúpida clase de elitismo.

-¿Y dónde está la clave del éxito? ¿Por qué cree que atraen a tanta gente sus historias?

-No estoy seguro. Pero dicen que lo que engancha es esa combinación de intriga, 'thriller' de acción y unos personajes que tienen la complejidad de la gente real.

-Le ha funcionado. Lleva tres novelas y sigue sorprendiendo a los lectores, ¿o está usted más sorprendido?

-Sorprendido, encantado y esperando que continúe.

-¿Su intención es inquietar al lector, hacer una crítica o simplemente entretener?

-Las tres cosas, en la misma medida.

-¿Y qué significa hoy para usted David Gurney? Imagino que habrá sido un placer conocerle...

-Me interesa. Me maravillan sus capacidades y sus limitaciones, y en cada libro exploro todo ello a través de diferentes caminos.

Elegante escritura

-Conan Doyle, Chandler o Hill le habrán ayudado a forjar todos esos caminos. ¿Qué les debe?

-Lo principal que le debo es la prueba que me han dado de que la estructura del 'thriller' puede ser un vehículo para una escritura brillante y elegante.

-En esta tercera entrega, de nuevo nada es lo que parece. ¿Vemos lo que queremos ver? ¿Piensa que deberíamos ser más críticos?

-Esa es mi preocupación, un asunto al que suelo volver. Sí, absolutamente creemos lo que queremos creer, lo que tenemos necesidad de creer. El problema de la decepción es doble. Decimos y creemos mentiras.

-¿Considera que es difícil acceder a la verdad?

-No es difícil, es imposible. La verdad es como la perfección: solo podemos aproximarnos, nunca podemos alcanzarla.

-¿Y la felicidad?

-Ah, la felicidad es diferente. La felicidad parece ser el subproducto natural de una vida honesta.

-Luego están los pecados capitales. Usted suele recurrir a ellos. En 'No abras los ojos' era la lujuria, ahora la codicia... ¿Cree que los pecados capitales tienen alguna relación con la felicidad?

-Absolutamente. Ofrecen sueños de felicidad, al mismo tiempo que minan cualquier posibilidad de conseguirla.

-En este caso, todo gira en torno a un asesino en serie, suena a película. ¿Se imagina en la gran pantalla o le preocupa la adaptación?

-Precisamente, ahora estamos manteniendo negociaciones con un productor de Hollywood para desarrollar una serie de televisión basada en los libros de David Gurney. Me fascina la idea.

-¿Quén le gustaría que fuera Gurney?

-Ya tenemos el nombre de un actor y me parece perfecto, pero no puedo revelarlo todavía.

-Parece que David Gurney tendrá una larga vida...

-Pues ahora estoy escribiendo la cuarta novela para que se publique en 2013. Y además tengo un cajón en el que de vez en cuando guardo ideas para una quinta. Después de eso, ¿quién sabe?

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