Claudia Aleñá hace de la necesidad virtud y aprovecha su baja estatura para colocarse siempre muy cerca del guía. Tiene «diez años para once» y es la benjamina del grupo. Le han encargado en el colegio una redacción sobre esta experiencia y, a la vista del interés que muestra, la tarea apunta al sobresaliente.
Claudia se lo está pasando «estupendamente» en la primera de las visitas nocturnas guiadas por el Centro Histórico de Málaga que organiza la Asociación Cultural Zegrí. Se trata de una iniciativa gratuita que anoche celebró su segunda edición con un éxito de convocatoria análogo al de la primera entrega. Novecientas personas participarán en un proyecto que tiene a otras dos mil en lista de espera, tal y como certificaba ayer el presidente del colectivo, Salvador Jiménez.
Jiménez hará de guía en el último grupo de la velada. Ahora es el turno de Daniel Castro, cuyo despliegue didáctico -y unas buenas dosis de sentido del humor- tiene encantada a la concurrencia. Un grupo de 30 personas de todas las edades. Desde parejas de jóvenes motoristas casco en ristre hasta grupos de mayores en busca de detalles sobre la historia de la ciudad.
La comitiva parte de la plaza de la Constitución. «Este suelo que estamos pisando acogió la primera corrida de toros que se celebró en Málaga», anuncia el guía, ante la mirada un poco incrédula de Claudia. Muy cerca de ella, Mercedes Cerrudo y Antonio Casas asienten a las explicaciones de Daniel Castro. «Es una iniciativa magnífica, nos enteramos por el periódico y nos dimos prisa, porque en la ocasión anterior nos quedamos en lista de espera», confiesa Casas. «Aunque no nací en la ciudad, llevo muchos años viviendo aquí, pero esa visita me ayuda a ver la ciudad con otros ojos», acota Mercedes Cerrudo.
Una impresión que comparte con Antonio Ortigosa, madrileño casado con Francisca Valverde. Ambos todavía comentan la irrupción de Juana La Macarrona, una flamenca «morenita como las pasas» que les ha contado la historia del café cantante en el Pasaje de Chinitas, donde trabajó «dos años cobrando todos los días», como anuncia con desparpajo la joven actriz Rocío Román, encargada de dar vida a La Macarrona.
Personajes históricos
Unas dramatizaciones que constituyen una de las grandes novedades de esta segunda edición de las visitas y que corren a cargo de intérpretes de las compañías Alma y Teloneatro. A la primera de ellas pertenece Francisco Manuel Ávila, monseñor Molina Lario para los participantes en la visita que se topan con él en la plaza del Obispo mientras las campanas de la Catedral dan las nueve en punto.
El guía aprovecha para explicar que el primer templo de la ciudad cuenta con 14 campanas, que una de ellas fue durante mucho tiempo la más pesada de Europa y que en ocasiones repican por malagueñas. «¿Por malagueñas?», pregunta en voz alta Francisca. «Sí, se lo prometo, yo lo he escuchado sólo dos o tres veces en mi vida, pero es así», sostiene Daniel Castro, que ve cómo el grupo crece con algunos espontáneos que se suman a la visita. Escuchan, miran hacia arriba y se quedan... con la boca abierta.