La primera vez que se lo propusieron, Antonio Soler buscó la cámara oculta. No era para menos: le pagaban por estar tres meses escribiendo en pleno corazón de los montes de Flandes, en el norte de Francia. Concretamente, en la Villa Marguerite Yourcenar, la casa que vio crecer a la escritora gala y que desde 1997 acoge cada año a una quincena de escritores de toda Europa para que puedan componer sus obras. En su nómina entró el escritor malagueño en la primavera de 2003. No dudó en aceptar la invitación: le ofrecían la estancia a cambio de una serie de conferencias en distintas universidades de la zona. Allí coincidió con escritores como Claude Duneton o Nicolas Bokov, y gestó 'El camino de los Ingleses', novela con la que un año después ganaría el prestigioso Premio Nadal y que posteriormente su amigo Antonio Banderas adaptaría a la gran pantalla.
Pronto, Antonio Soler volverá sobre sus propios pasos. El autor regresará a principios de marzo a la villa de Mont-Noir para repetir experiencia. Durante mes y medio, establecerá allí su 'cuartel general' dentro de este programa europeo que le pone en bandeja la oportunidad de inspirarse en un lugar idílico para cualquier escritor. Mientras aprovecha para ahondar en su nueva novela, recorrerá varias universidades de Francia y Bélgica. En ellas impartirá tres conferencias y dos talleres de literatura creativa. «Es muy enriquecedor, a mí me quedan muy buenos amigos de mi anterior visita», reconoce el escritor, que también participó en un proyecto parecido hace dos años. Aunque entonces fue en Polonia.
«En España no hay, pero este tipo de casas existen en muchos países de Europa», advierte el autor de 'El espiritista melancólico'. La pregunta es: ¿Qué sacan ellos de todo esto? El propio Soler se la hizo. Y obtuvo respuesta: «Al cabo de unos años, presumen de haber pasado por las instalaciones medio centenar de escritores que dan su impresión sobre la literatura y enseñan y comparten experiencias con los estudiantes». El malagueño lo hará a razón de cinco charlas en seis semanas.
Buenas críticas
Ya es casi de la familia. En Francia se encuentra como en casa. Tanto público como crítica suelen dar buena acogida a sus obras. Sin ir más lejos, hace apenas un par de años se podían leer en periódicos como 'Le Figaro' o 'Le Monde' calificativos del tipo «Espléndido homenaje a los resistentes vencidos» o «Relato opresivo sobre la traición imposible de olvidar». Se referían a 'El sueño del caimán', que quedó finalista del Premio al Mejor Libro Extranjero publicado en el Estado galo.
En otoño, su última novela, 'Lausana', también verá la luz en el país vecino. Un largo recorrido para el que aún quedan algunos meses. Antes, precisamente a su vuelta de la Villa Marguerite Yourcenar, a Antonio Soler casi no le dará tiempo a deshacer las maletas. Su siguiente parada será la Feria Internacional del Libro de Turín. Allí publicará 'Las bailarinas muertas', novela con la que obtuvo el Premio Herralde y el Nacional de la Crítica, y que también llegará a Alemania y Austria.