El 'fair play' se acabó con una discusión que terminó de la mala manera y más allá de las manos. Uno de los dos futbolistas acabó con una oreja menos por culpa del mordisco que le propinó su contrincante en el terreno de juego. La agresión le ha valido una severa condena de la Audiencia Provincial de Málaga al autor del mordisco, al que ha impuesto dos años de cárcel y una indemnización de 6.500 euros por un delito de lesiones.
Los hechos sucedieron en junio de 2007 en el campo de fútbol de las instalaciones deportivas de Nueva Málaga-La Unidad, ubicado en la barriada del mismo nombre en la capital.
Todo transcurría con normalidad en el campo cuando el balón salió disparado fuera del recinto. Dos de los futbolistas, de 27 y 29 años, respectivamente, comenzaron a discutir entonces sobre a quién de los dos correspondía ir a buscarlo. La disputa fue subiendo de tono, porque ninguno de los dos quería ir a por la pelota, hasta que de las palabras se pasó a las manos.
En un momento determinado de la trifulca, uno de los hombres propinó a su rival un mordisco en una oreja, con el que le amputó el lóbulo del pabellón auricular derecho. El autor del bocado recibió un puñetazo en un ojo.
Tras ser separados por sus compañeros y trasladados para ser atendidos de las heridas, los dos futbolistas se cruzaron denuncias por agresión en la Comisaría del Distrito Norte.
El herido por la amputación de la oreja recibió ocho puntos de sutura y estuvo impedido para sus ocupaciones habituales durante quince días. Le ha quedado como secuela la amputación traumática del lóbulo derecho, mientras que el otro hombre fue atendido de un hematoma en un párpado y de una contusión en un hombro y estuvo impedido cinco días.
El caso llegó a juicio, aunque finalmente no ha llegado a celebrarse dado que las partes llegaron a una conformidad con el Ministerio Público. Además, el autor de la mordedura retiró la acusación contra el otro procesado. El fiscal finalmente calificó los hechos de un delito de lesiones y pidió para el autor del mordisco dos años de cárcel, mientras que acusó al otro hombre de una falta de lesiones y solicitó el pago de una multa de 180 euros.
En la sentencia se tiene en cuenta la atenuante muy cualificada de reparación del daño, pues el autor del mordisco consignó la totalidad de las cantidades exigidas para afrontar la responsabilidad civil por las lesiones ocasionadas al otro jugador, que ascendieron a un total de 6.500 euros. Al contrario, su contrincante hizo lo mismo, aunque finalmente el condenado por el mordisco ha renunciado a ser indemnizado por las contusiones que le ocasionó el otro hombre, según manifestó su letrada defensora.
Pese a los dos años de cárcel a los que ha sido condenado por arrancarle la oreja al otro futbolista, el procesado no irá a prisión porque carece de antecedentes penales.
Los mordiscos suelen ser agresiones recurrentes de las peleas, aunque pocos terminan con resultados traumáticos, como la amputación de un miembro. En concreto, el año pasado se contabilizaron dos casos, uno en Ronda y otro en la capital. En el primero fueron detenidos dos jóvenes por arrancar a otro parte del pabellón auditivo en un agresión ocurrida de madrugada en la avenida Blas Infante. El segundo tuvo lugar en la zona de Teatinos, en la capital. Un hombre recibió un mordisco de un conductor que le desgarró una oreja cuando intentaba mediar en una discusión de tráfico. La víctima recibió 18 puntos de sutura.