El programa se llama 'Gnuwatch' y su traducción es vigilante. Es un GPS muy singular, capaz de rastrear millones de conexiones día y noche, y en varias redes de intercambio de archivos a la vez. La policía lo utiliza para localizar, en el mapa virtual de Internet, a los consumidores de pornografía infantil.
El estreno de este software en España ha dado lugar a la 'operación Koben', en alusión a Copenhague (en danés, Kobenhavn), su lugar de fabricación. Gracias a esta herramienta, la Policía Nacional ha detenido a 57 personas y ha imputado a otras 24 acusadas de distribución o posesión de imágenes de contenido pedófilo.
En Málaga han sido arrestados cinco hombres, todos de mediana edad. Según confirmaron a SUR fuentes próximas a la investigación, entre los detenidos en la provincia hay un maestro, un cocinero, un camarero y un parado, lo que, una vez más, da cuenta del variado perfil social y laboral que aparece en las operaciones contra la pornografía infantil.
La operación policial, que se ha extendido por 21 provincias y 11 comunidades autónomas españolas, ha permitido a los agentes intervenir 240 discos duros entre los 81 usuarios investigados. Según informó ayer la Dirección General de la Policía, los arrestados presuntamente compartían y poseían archivos pornográficos en los que intervienen niños de corta edad realizando actos sexuales con adultos. Los agentes están examinando minuciosamente el material incautado en busca de pistas que ayuden a identificar a los agresores y a los niños víctimas de abusos.
Los especialistas de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional han podido comprobar que cada uno de los implicados se habría descargado de Internet una media de cinco archivos de contenido pedófilo en apenas una semana. Además, alguno había llegado a poseer más de 800.
Los ciberagentes han destacado el elevado nivel de cualificación de muchos de los arrestados, que tenían conocimientos de informática -por sus estudios o por su profesiones-, lo que ha dificultado la investigación. De hecho, algunos de ellos llegaban a usar programas de borrado de datos para eliminar las huellas que pudiera dejar la pornografía infantil en sus equipos. Uno de los detenidos, por ejemplo, tenía un sistema amplificador de la señal wifi en la terraza de su domicilio para captar conexiones inalámbricas de otros internautas, de manera que habría usado de forma fraudulenta esas líneas para enmascarar la conexión del usuario real.
La policía resaltó también el elevado número de detenidos que ya habían sido arrestados en anteriores operaciones contra la distribución y tenencia de pornografía infantil.