El temporal de viento que azotó a Marbella el sábado pasado con rachas de hasta 75 kilómetros por hora sigue trayendo cola. El vendaval no solo continuó ayer acaparando el protagonismo de las conversaciones en los centros de trabajo, las colas del súper, las barras de los bares o las paradas de autobús, sino que ha puesto patas arriba la planificación del trabajo de varias delegaciones municipales.
Tras asegurar la movilidad tanto de peatones como de vehículos y eliminar los posibles riesgos para la integridad de las personas causados por la furia del viento, los esfuerzo se centran ahora en retomar el pulso normal de la ciudad. Una tarea que no se antoja fácil y para lo que será necesario, al menos, una semana, según señaló a SUR el concejal de Obras y responsable de los Servicios Operativos, Javier García.
El viento ha castigado con mayor virulencia al casco urbano de Marbella y a Las Chapas. Árboles, señales de tráfico, farolas, contenedores de basura, mobiliario urbano y canalizaciones eléctricas han quedado reducidas a fosfatina.
Los estragos en la red de centros educativos de la ciudad también han sido importantes. No obstante, las clases se han impartido con normalidad incluso en aquellas instalaciones en donde los daños han sido más aparatosos, caso del colegio Santa Teresa, donde la caída de 50 metros lineales de valla y de muro perimetral del centro ha dejado a los padres con la boca abierta. Asimismo, los alumnos del Vargas Llosa también comprobaron con sorpresa como el vallado que separa las instalaciones de la nave de servicios operativos que se ubica en la zona ha quedado hecha añicos y los del Instituto Guadalpín como ha volado parte de la cubierta a causa del viento.
El Ayuntamiento insiste en que estas tareas de reconstrucción deberán correr a cargo de la Delegación Provincial de Educación, aunque concreta que los servicios operativos han efectuado la retirada de escombros y las tareas de balización pertinentes. No obstante, los responsables municipales afirman que no se trata de echarle un pulso a la Junta de Andalucía. «En las circunstancias actuales lo importante no es de quién son las competencias sino devolver la normalidad», indicó García.
Las instalaciones deportivas de la ciudad también han sufrido la batida de las rachas de viento. Buen ejemplo de ello son las instalaciones del Polideportivo Serrano Lima, donde los operarios se afanaban ayer en levantar un vallado provisional después de que uno de sus muros se haya venido abajo. Otros edificios municipales, como el del mercado central ha tenido daños en la cubierta, creando problemas de impermeabilización de la instalación.
A los desperfectos físicos se unen los estéticos. «Marbella ha sufrido un revés en materia de limpieza», subrayó el edil del ramo, Eloy Ortega. «Nuestros operarios han comenzado ya una gran batida para recoger restos vegetales y basura», señaló el concejal, que estimó, igualmente, que será necesario trabajar durante el resto de la semana para devolver la normalidad a las calles. El también responsable de Parques y Jardines aseguró que a los destrozos producidos en el mobiliario de las zonas verdes hay que sumarle la pérdida de especies significativas y de árboles consolidados.
Las playas de la ciudad, sin embargo, aguantaron el tipo y no perdieron arena. Los mayores problemas se deben a la acumulación de ramas y basura que el viento arrastró hasta la orilla, según concretó el concejal del área, Antonio Espada.
Las playas, a salvo
Salvo esta excepción en el litoral, la lista de daños salpica la geografía del término municipal y alcanza por igual a los particulares, que ayer por la mañana colapsaban las centralitas de sus compañías de seguros. «Tuvimos que atar el cierre de la cocina con cuerdas porque se nos venía encima», relata Rosa García, tras indicar que al informe de daños se suman los desperfectos en el alicatado que rodea a la ventana.
La peor parte del vendaval, por el que se decretó la alerta amarilla, se la llevaron las cuatro personas que resultaron heridas, una de ellas grave, tal y como informó este periódico. El trasiego de coches de Bomberos, Policía Local y Protección Civil fue incesante durante toda la jornada del sábado.
En total se registraron 399 intervenciones y 200 personas integraron el dispositivo especial de emergencias para contrarrestar los efectos del temporal de viento más virulento de la historia reciente de Marbella.
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