La Real Balompédica Linense dejó escapar ayer dos nuevos puntos del estadio Municipal, empeñada en regalar en casa lo que gana con solvencia fuera. Y no es que el Sevilla Atlético se mostrara como un rival impenetrable y ambicioso, simplemente le bastó con orden en sus líneas y cierta presión a una zona de creación rival que ayer brilló por su ausencia en la primera mitad.
Y es que ahí estuvo la clave de un choque frío, casi glacial, incapaz de levantar la pasión en la grada por la ausencia de creatividad en una Balona que, pese a todo, sigue conservando la segundas plaza gracias a una jornada benévola.
Desde el inicio del choque se palpaba que la presencia de Alberto Merino y Ezequiel en la manija del equipo no terminaba de cuajar. Todo lo contrario. Escobar era también consciente de ello y antes de alcanzar el ecuador ya había mandado a Ortiz a realizar ejercicios de calentamiento con la intención de dar un aire más creativo a su equipo. Y el técnico estaba en lo cierto, la lástima es que tardó demasiado en adoptar una decisión que cambió la fisonomía de su equipo en la segunda mitad.
Porque en la primera hubo poco fútbol, por no decir ninguno. Los linenses plantearon un juego demasiado directo, con escasa presencia de las bandas y un Ximo Forner perdido en la media punta que no pudo ejercer de Ocaña y nunca conectó con David Hernández, que fue un islote en la delantera.
Un remate forzado de Alberto Merino en el minuto 18 que llegó casi manso a las manos de Julián fue el principal bagaje de una Balona espesa y carente de verticalidad que también mostraba ciertas dudas en defensa, lo que posibilitó al Sevilla Atlético probar a Pagola en sendos disparos de Alberto y Alfaro que terminaron perdiéndose.
Los albinegros trataban de tocar, pero no progresaban con el balón controlado, lo que les hacía retroceder demasiado, jugar con fuego en la línea defensiva ante la presión de los jugadores hispalenses.
Así, lo que comenzó como una jugada de contragolpe de Ximo Forner con ventaja numérica de la Balompédica, se fue tornando en un carrusel de pases hacia la retaguardia que terminaron con una pugna entre Romerito e Hiroshi de la que el zaguero albinegro acabó por los suelos y el delantero sevillista enfiló con velocidad la meta de Pagola propiciando una asistencia de manual a Jozabed, que resolvió a la perfección ante el meta local. La jugada fue un calco de la que costó el primer gol a los linenses en el partido ante el Cádiz de la primera vuelta.
Con el marcador a favor el Sevilla Atlético juntó aún más sus líneas ante la impotencia linense para avanzar con el esférico controlado, lo que les permitió alcanzar el descanso sin sufrimiento alguno.
En la reanudación los movimientos tardíos de Escobar dieron sus frutos a las primeras de cambio y se vio a una Balona con mucha más llegada y un dominio del juego casi absoluto. Ximo Forner demostró que en la posición de mediocentro está llamado a liderar a este equipo, con una solvencia absoluta a la hora de defender y amplia visión de juego cuando se trataba de atacar. A ello se unió la presencia de Ortiz, que sí hizo de enganche entre líneas y ofreció nuevas variantes ofensivas a su equipo.
Con esta apuesta mucho más osada las ocasiones de los de casa no tardaron en ir llegando para sufrimiento de un Sevilla Atlético que se limitó a defenderse como pudo, renunciando casi por completo al ataque.
Carlos Guerra ya pudo igualar la contienda en el minuto 52, pero su remate a la salida de un córner se marchó fuera. Poco después fue Copi el que controló con calidad dentro del área y sirvió a Ortiz, cuyo remate tampoco encontró portería, por muy poco, eso sí.
Con la Balona empeñada en acosar al filial llegó el tanto del empate. Fue en un centro envenenado de Ximo Forner que Atienza, en su intención de despejar, tocó lo justo para despistar a Julián, que contempló con la mirada como el esférico entraba en su portería.
El tanto intensificó el dominio local y terminó por encerrar a los visitantes, que vieron peligrar el resultado en hasta tres ocasiones. La primera en un disparo de Ortiz que careció de colocación, la segunda en un zapatazo de Ximo desde el vértice del área que Julián desvió a córner, y la tercera en una acción personal de Copi que también acabó en los guantes del meta visitante. Con la Balona volcada Jairo tuvo dos ocasiones inmejorables para el filial, pero se topó con un gran Pagola.