Acudir a los consejos profesionales de un mediador imparcial para resolver divorcios conflictivos es una práctica que se viene realizando desde hace diez años en los juzgados de familia de la capital. La mediación intrajudicial consiguió el año pasado que 30 parejas se separan de mutuo acuerdo, lo que consolida este servicio como una eficaz herramienta con «una alta rentabilidad social porque disminuye el coste emocional y económico de las rupturas matrimoniales», según la delegada de la Junta en Málaga, Remedios Martel. Una decena de mediadores, la mayoría abogados y psicólogos, mantuvieron ayer un encuentro con los responsables de los juzgados de familia y representantes de la Junta de Andalucía en el que hicieron un balance de los dos últimos años del servicio de mediación intrajudicial en el que han colaborado las asociaciones Soluciona, Mediamos, Intermedia, La Mitad del Cielo y Cof.
Un total de 240 parejas utilizaron la mediación intrajudicial el año pasado frente a las 204 que lo hicieron en 2010. De ellas 30 consiguieron un divorcio consensuado. «La cifra de acuerdos puede resultar no muy alta, pero lo verdaderamente importante es el acuerdo que se produce después, fuera ya del servicio de mediación. Es una semillita que se va sembrando al cabo de los meses y que los jueces constatamos, ya que dos de cada tres parejas nos llegan ya al juzgado con un acuerdo total o parcial», explica José Luis Utrera, juez de familia.
La mediación es un servicio que se presta de forma gratuita en los tres juzgados de familia de la capital. Se trata de una forma de ayudar a la pareja para que consiga un acuerdo sobre su separación, ajustado a sus necesidades y a las de sus hijos con la intervención de un profesional imparcial. Se pueden acoger a ella todas las parejas que hayan iniciado un proceso judicial, que voluntariamente lo soliciten y sin necesidad de tener que renunciar a su abogado. La mediación finaliza con un convenio regulador redactado por los letrados, donde quedan reflejados los acuerdos a los que han llegado. En caso de no evolucionar de forma satisfactoria la pareja puede volver al procedimiento contencioso que haya iniciado, con las mismas garantías judiciales.
La guardia y custodia de los hijos, el régimen de visitas, las pensiones alimenticias y la liquidación patrimonial son las cuestiones que provocan mayor discrepancia en la pareja a la hora de conseguir un acuerdo. El 60% de los casos que llegan al juzgado discrepan por la cuantía de la pensiones alimenticias.
La crisis económica también está teniendo su efecto a la hora de conseguir divorcios consensuados. «Hay menos procesos de mutuo acuerdo por las dificultades que atraviesa la economía familiar. Es más fácil llegar acuerdos cuando hay más alegría económica», reconoce José Luis Utrera, quien matiza que los divorcios en España no han disminuido por culpa de la crisis, «sino porque hay menos matrimonios». La recesión y el desempleo si está teniendo su reflejo, en cambio, en el aumento de las peticiones de modificación de medidas por parte de los divorciados. Desde 2009 han aumentado un 25% las solicitudes de revisión a la baja de las pensiones alimenticias que se acordaron pagar en el momento del divorcio.