Aparece con el pelo rosa y esa irónica sonrisa instalada en la cara, tan sumamente Bosé. Lleva un traje de su amigo y socio David Delfín y posa con la facilidad y despreocupación con que otra se bebería un vaso de agua. Es modelo. No lo puede negar. «Sí, pero muchas modelos tienen unos complejos que ni te imaginas -dispara Bimba-. Y en una profesión que requiere tener la autoestima muy alta eso es como caer en el absurdo. Yo no sé cómo tengo la autoestima, lo que sé es que me gusta reírme de mí misma. Y eso ya es algo».
Hecha esta declaración de principios, Eleonora Salvatore González-Lucas, más conocida como Bimba Bosé, se concentra en sus sandalias. Está encantada de ser la imagen de Scholl, la marca de calzado que la mítica Twiggy puso de moda en los años sesenta y de la que se declara «asidua». Lo dice una mujer de pies hipersensibles, que reaccionan a nada que se los toquen. «No es mi parte del cuerpo favorita, pero los llevo a mucha honra».
Hace siete meses tuvo a su segunda hija, June, en casa, en su cama («en la valentía he salido a mi abuelo Luis Miguel»). Y hace apenas unas semanas acaba de parir un nuevo disco con su grupo, 'The Cabriolets'. Saldrá a la venta el 6 de marzo y se va a titular 'El Feo', en homenaje al molino de agua que la modelo y su banda tienen alquilado en Segovia. «Le llaman el molino del feo, y allí lo hemos grabado -relata Bimba-. Todo de tirón, durante diez días, sin tomas falsas. Sin colorantes ni conservantes. Y es que estamos rodeados por demasiada tecnología. Yo cada vez soy más rural, no me siento muy identificada con la época en la que vivo. En Segovia, haga el tiempo que haga, cocinamos fuera, en una hoguera. No enciendo gas ni nada eléctrico. Si llueve, paraguas».
Chicas histéricas
Pero eso es solo en Segovia, porque Bimba habitualmente vive en Madrid. «Más ahora, que ha vuelto mi madre y hemos hecho piña», puntualiza. Su madre, Lucía Dominguín Bosé, acaba de separarse, y aunque está «de maravilla y la separación ha sido amistosa», ha buscado el calor de su hija. «Últimamente -reflexiona Bimba-, pienso mucho en por qué un matrimonio dura, y siempre tiene que ver con los proyectos que tengas en común». Es su caso con el realizador y músico Diego Postigo. «Dada mi situación familiar, tenía la necesidad de estar en una relación estable. Lo que yo he respirado es otra cosa. No había estabilidad en mi entorno familiar, pero ahora sí en el mío propio». La pareja tiene dos hijas, Dora, de siete años, y June, de siete meses. «Dora. Como Dora Maar, la fotógrafa que fue musa de Picasso. Y también como la primera paciente de Freud, que era histérica. Todas las chicas somos un poco histéricas», bromea Bimba. «Y June, como la esposa del fotógrafo Helmut Newton. Y también porque nació en junio». Con tanta experiencia, Bimba podría dar buenos consejos a su tío Miguel, flamante 'papito' de dos gemelos. «Pero no hace falta -ataja Eleonora-. Él sabe perfectamente lo que quiere y se apaña muy bien». Sobre los vientres de alquiler prefiere no opinar. «Yo solo he visto el resultado en Miguel y es excelente. Ha cumplido su sueño».
¿Alguien se hubiera imaginado hace una década a esta modelo, icono de rebeldía y androginia, nacida en Roma y criada en México, como una mujer casada y madre de dos hijas? «Ni yo me veía así -admite Bimba a sus 36 años-, pero lo increíble y lo genial es poder cambiar. A mí me encanta la gente que es fiel a sí misma, inalterable. Sin embargo, no está en mi naturaleza ni voy a fingirlo. A mí cambiar me da salud. Desde el color del pelo a las actitudes. Si no cambio, me muero». Y sin embargo, no se ve cambiando de pareja. «Con Diego mantengo una relación de 24 horas al día. Nos gusta así y nos funciona. Escapadas románticas hacemos muy pocas. Cuando salimos nos gusta ir con las niñas. La verdad es que como madre no soy nada rigurosa. Soy bastante desastre. Pero intento hacerlo lo mejor que puedo». Casi tocando el cielo de la felicidad completa, a Bimba solo le queda por cumplir un deseo: hacerse otro tatuaje. «Sí, lo admito, es adictivo. Nunca es suficiente. Pero, qué quieres, ya estoy pensando en el próximo. Hormigas ya tengo y quiero seguir con el reino animal. Quiero dibujarme insectitos, lagartijas, gusanitos...».