Su uso como medio de transporte económico y no contaminante va a más, aunque su presencia en Málaga aún está muy lejos de alcanzar las proporciones conseguidas en ciudades como Sevilla o Barcelona. No obstante y a pesar de que se trata de una alternativa que se abre paso a duras penas en las costumbres de los malagueños, ya existen unas ordenanzas municipales que regulan su uso en la ciudad y que para asociaciones como Ruedas Redondas son «bastante restrictivas si se tiene en cuenta que hablamos de un medio de uso incipiente». Así lo afirma su presidente, Alonso González, que hace referencia «a la pormenorizada lista de sanciones» que recoge la citada norma.
Las ordenanzas sobre la Movilidad en Bicicleta por la Ciudad de Málaga, publicadas en el BOP de junio de 2011, son aún poco conocidas por peatones, automovilistas y por los propios ciclistas y por eso, más de una vez, desconocen quién tiene derecho sobre quién.
En este sentido, mientras que los ciclistas se quejan de la ocupación del carril bici, a los peatones les molesta especialmente que los ciclistas circulen por las aceras. En el primer caso hay que aludir al civismo «e instar al Ayuntamiento a que los carriles bicis no se hagan a costa de ocupar aceras ya de por sí pequeñas», dice González.
En el segundo caso, las ordenanzas establecen que la bicicleta se puede usar por la acera solo en caso de que no exista carril bici y siempre que la acera en cuestión tenga una anchura superior a tres metros. En estos casos el ciclista no podrá circular a más de diez kilómetros por hora, una velocidad que casi nunca se respeta. El incumplimiento de este artículo conlleva una sanción de 60 euros.
En caso de aglomeraciones (cuando no es posible mantener un metro de distancia con los peatones) no se podrá usar la bici. Además, es importante que los ciclistas sepan que, en aceras en las que hay edificios, deben respetar una separación de un metro y medio hasta la fachadas, para evitar arroyar a peatones que salgan de establecimientos o de portales.
Aunque el casco es recomendable, no es obligatorio, y sí está prohibido utiliza dispositivos que puedan distraer la atención del ciclista, tales como los móviles o los auriculares. Los ciclistas tienen las mismas obligaciones que el resto de conductores en lo que se refiere al consumo de alcohol, o drogas y pueden enfrentarse a sanciones de hasta 500 euros.
En cuanto a los cruces de calzada, los ciclistas tienen prioridad en los pasos de peatones respecto a los vehículos a motor, aunque deberán ceder el paso a los peatones. Ruedas Redondas aconseja especial precaución en los casos en los que hay calles que cruzan los carriles bicis, como ocurre en Juan de Austria, ya que la señalización es poco clara y resultan peligrosos.