Una simple mirada al pasado basta para demostrar su crecimiento y dejar al descubierto un amplio abanico de recuerdos. Experiencias que, en el caso de un futbolista, no dejan a nadie indiferente. Buena fe de ello puede dar Guillermo Lara. A sus 15 años, y con toda una carrera por delante, pese a su juventud ha vivido numerosas aventuras en el FC Barcelona. Su primera temporada en La Masía así lo avala.
San Roque vio crecer a Guille, un chaval tímido, callado y tranquilo. Un talento en bruto que, cuando era alevín - infantil, dejó el CD Olivillos de su pueblo para dar el salto al Real Betis. Fue ahí, en las categorías inferiores del Olivillos y después en el Real Betis, donde el pequeño Guillermo creció como futbolista al lado de sus amigos y su entrenador Raúl Mena. El escaparate del conjunto bético hizo el resto. La gran temporada realizada por el Cadete B de Gabino Rodríguez solo tuvo un pero, la marcha de uno de los porteros con más proyección de la cantera verdiblanca, Guillermo Lara.
Buenas actuaciones
Sus grandes actuaciones en la Preferente de Sevilla y la Nike Premier Cup no pasaron desapercibidas para los grandes del fútbol español, siendo el FC Barcelona el que se hizo con sus servicios en el mes de mayo de 2011 haciendo oficial la noticia de su vínculo hasta 2015 a principios del mes de julio. Guille ha tenido un exitoso comienzo liguero con el primer conjunto cadete del F.C. Barcelona a las órdenes de Quique Álvarez, ex futbolista del Barça, Villarreal y Recreativo de Huelva, entre otros equipos. Por ello, fue convocado por la Selección Española Sub-16 para unas jornadas de entrenamiento que tuvieron lugar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre de 2011.
Pese a las dudas iniciales, el chaval de San Roque decidió emprender un viaje rumbo a La Masía; una aventura que todavía no ha llegado a su fin. Fue en agosto cuando Guillermo Lara cambió su San Roque natal por Cataluña; sus orígenes por su futuro. «Una semana antes de instalarme, el coordinador del fútbol base nos invitó a mi familia y a mí a enseñarnos las instalaciones», recuerda.
Adaptación
La inmensidad del Camp Nou y de un club de la talla del FC Barcelona se le acababa de presentar y, aunque todavía indeciso, decidió dar el paso. «El primer día vine con mis padres. Nada más dejarme en La Masía, en mi primera noche ahí lo pasé regular», explica. San Roque quedaba lejos. Múltiples recuerdos y vivencias de su niñez que, de golpe y porrazo, se encontraban a demasiada distancia. La mezcla de sensaciones borró, por cierto tiempo, la gran oportunidad que se le había brindado. «Al principio me costó adaptarme. Los primeros meses se me hizo muy difícil tener que asumir el haberme separado de los míos. Siempre había estado con mi familia y mis amigos en el pueblo. fue un poco duro», recuerda.
Pensamientos que, con el paso de las horas, días y meses, quedaron en el olvido. Las nuevas amistades y, sobre todo, las ganas de mejorar fueron su mejor receta. «Vine a Barcelona con la intención de aprender al máximo para llegar algún día al primer equipo. Era inevitable no pensar en ello porque justo allí en La Masía podía apreciar cómo muchos habían llegado a jugar en el Camp Nou. Al principio fue difícil y pensé que el mundo se acababa para mí, es cierto. Pero luego me di cuenta de que, en realidad, lo que se me abrió era un mundo mucho mejor», señala antes de afirmar que el viaje que un buen día emprendió aquel chiquillo «ha valido la pena».
Sus padres, Nuria y Luis, han sido su mejor baza para tomar aquella complicada decisión, porque en el mes de mayo llegaron varias ofertas de Villarreal, Málaga CF, Manchester United, Real Madrid, FC Barcelona y el Real Betis, que hizo lo indecible para que siguiese en Sevilla.
Este tiempo ha sido suficiente para dar los primeros frutos. ¡Y qué frutos! Guillermo está cuajando una temporada repleta de recompensas al lado del camerunés Yannick Adamu Djounsia, su compañero en la portería . ¿Su mérito? La tenacidad, implicación, trabajo y sacrificio de un chaval de 15 años. El cuerpo técnico entiende que todos se merecen ser partícipes del equipo por su entrega, calidad y disciplina, por ello van rotando en sus posiciones.
«Después de este tiempo en el Barça tengo las mejores sensaciones posibles. Uno echa la mirada atrás y se da cuenta de que han pasado muchos meses en los que, poco a poco, se han ido cumpliendo diferentes etapas».
Experiencias acumuladas durante todo este tiempo no le faltan. «Tengo muchísimos recuerdos, y todos ellos muy buenos. Ya desde el primer día que llegué, aunque lo pasara regular. Sobre todo me acuerdo de toda esa gente que, como yo, llegamos con mucha ilusión y hacer muy bien tu trabajo diario, estudiar muy fuerte todas la materias y los idiomas de inglés y catalán, que ya poco a poco voy dominando», recuerda.
Todo ello nació en La Masía aquel mes de agosto. Un verdadero hogar para Guillermo; la casa que le ha abierto las puertas a la mejor cantera del mundo al igual que, en su día, lo hizo con numerosos jugadores de talla mundial. Guardiola, Xavi, Puyol, Messi, Cesc Fábregas. futbolistas que han surgido de aquel lugar mágico para el fútbol.
Guillermo Lara comenta que «no solo es La Masía, es el club que tiene algo especial. El trabajo de la cantera es muy importante para una institución tan grande porque se trata de una seña que permite identificarlo por allá donde pasa». Un rasgo que, a diferencia de otros clubs, el Barça trabaja a la perfección. «Sería difícil encontrar los mismos resultados en otro equipo. Sólo hay que ver los nombres de los futbolistas que han salido de aquí para darse cuenta de lo especial que es el Barça», reconoce.
Objetivo: el primer equipo
«Como cualquier canterano, mi meta y sueño es llegar al primer equipo», declaró en la entrevista realizada para Canal San Roque. «Soy un privilegiado por crecer en un club como el Barcelona».
«Soy lo que soy, con humildad, gracias a los cimientos que construyen a diario los técnicos que tengo; me lo enseñan todo», señaló. «Estar aquí te ayuda a crecer y mejorar en todos los aspectos. Evoluciono en la técnica y en la colocación. Es un nivel increíble el que hay en esta cantera y siempre hay que luchar por tu puesto».
En cuanto al ambiente, subraya que «es muy bueno, nos llevamos muy bien, se trabaja y se está de cachondeo cuando hay que estarlo, en perfecta sintonía», añade.