Tal día como hoy, hace 50 años fue la última jornada en la que los viejos tranvías malagueños pasearon por la Alameda Principal. Un aniversario que coincide con la decisión de la Junta de Andalucía de acelerar las obras del metro en el centro de la capital.
Todo comenzó allá por el año 1898 cuando a manos de la compañía Málaga Tranways Company Limited se empiezan a poner las bases del primer tranvía eléctrico en Málaga con la concesión de cuatro líneas de tranvía de tracción de sangre. Tirados por animales anduvieron los tranvías hasta años después, cuando en 1903 las concesiones pasan a la compañía belga, Tranways de Málaga Sosieté Anonyme. Será el 15 de noviembre de 1906 cuando se inaugura el tranvía eléctrico en Málaga con un primer viaje entre la Alameda Principal y las cocheras de El Palo. Ya en 1907 subieron más de tres millones de viajeros en sus cinco líneas: El Palo, Bella Vista, línea de la Estación, Huelin- Victoria y Circunvalación.
Con una velocidad inconcebible en estos tiempos, unos diez kilómetros a la hora, viajaban los tranvías azules de la época, que más tarde se volverían de color amarillo, con su publicidad incrustada en la parte superior en la que se podía leer 'Tío Pepe' o 'Anís Pensamiento'.
Dieciséis años después la compañía belga es vendida a la Sociedad Malagueña de Tranvías filial de Hidroeléctrica del Chorro que aumentó el número de coches hasta un total de 37 tranvías. Entre 30 y 40 eran las plazas que solían tener los coches, aunque normalmente solían viajar muchas más personas agolpadas en las zonas traseras para evitar que el revisor pudiese expulsarles, lo que generaba muchísimos accidentes. Durante el verano se instalaba una jardinera unida a la cabeza tractora, que permitía que el número de pasajeros se duplicase.
Debido a la difícil situación económica de 1949 la sociedad pasa a convertirse en el Servicio Municipal de Transporte Urbano, germen de la actual EMT. «En estos momentos nace la competencia entre el tranvía y los primeros autobuses autobuses, muy usados por la gente corriente porque la percepción era que tenían una mayor potencia», resaltó Raúl López, concejal de Movilidad. «Un total de 9.750.000 viajeros montaron en ese año en el tranvía a un precio de una perra gorda el trayecto. En ese periodo 304 eran los trabajadores que se encargaban del tranvía», manifestó Miguel Ruiz, gerente de la EMT.
Pero este transporte entró en decadencia debido a los precios crecientes, de una perra gorda a una peseta y media por trayecto, y a la competencia ejercida por parte de los autobuses. Así en 1961 circularon los últimos tranvías entre la Alameda Principal y la Misericordia, hasta que el día 31 de diciembre a mediodía, los tranvías se detuvieron para nunca más volver a andar.
Solo quedó un coche que se expuso en el Morlaco pero tras los destrozos producidos por los vándalos, antiguos trabajadores de la EMT lo rehabilitaron. El resultado salta a la vista: a sus 104 años de vida resplandece como el primer día.