Casi 55 kilómetros a la hora. Esa fue la velocidad alcanzada ayer por el metro de Málaga en las primeras pruebas de circulación de trenes con tracción eléctrica. Un ensayo que tuvo lugar en la línea 2 del suburbano en el tramo entre el Palacio de los Deportes y La Isla, en la zona de Carretera de Cádiz. Un nuevo hito en el camino que desembocará en 2013 cuando está previsto que este medio de transporte público entre en funcionamiento.
Se trata de las primeras pruebas de contacto de los trenes con la infraestructura e instalaciones, tanto de esta línea como con las estaciones que componen el trazado, con autonomía eléctrica propia. Estos ensayos vienen precedidos por las pruebas que se realizaron la pasada semana. En aquella ocasión se hicieron con el tren remolcado con una maquina especial -denominado locotractor- y con una velocidad máxima de 5 kilómetros a la hora, pues aún no se disponía del suministro energético, según informó la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía en un comunicado.
El director del metro, Enrique Salvo Tierra, fue uno de los que participó en esta prueba, a la que también asistió una delegación de la empresa CAF-Santana, responsable de la fabricación del material móvil del suburbano malagueño. Además de la velocidad, en el ensayo se verificó el óptimo enganche del pantógrafo -el mecanismo situado en la cubierta de los trenes- con la catenaria que suministra la electricidad que permite la tracción de los convoyes.
Correcto funcionamiento
«Se ha podido comprobar el correcto funcionamiento de la tracción y los frenos de la unidad y la reacción al alcanzar las velocidades máximas y las curvas de freno. Además, han dado comienzo también las pruebas de gálibo dinámico a las velocidades que permite el trazado. Las pruebas han permitido comprobar la correcta integración e interacción de la infraestructura, de las instalaciones (electrificación y señalización) y del material móvil», destacó el Gobierno andaluz.
La comprobación del correcto funcionamiento de los bretelles -el mecanismo que permite efectuar los cambios de carriles en uno u otro sentido de circulación-; de la iluminación interior del tren; del sistema de apertura y cierre de las puertas; y de los monitores informativos dispuestos a lo largo de la unidad fueron otras de las pruebas realizadas en el metro, que coge velocidad.