El lunes tuvo noticia de que la Diputación le había concedido la Medalla de Oro de la Provincia, un reconocimiento que por desgracia no podrá recoger. En apenas 48 horas, el entorno más cercano de María Victoria Villarejo de los Campos ha pasado de la alegría al dolor. Durante la jornada de ayer, la viuda de Juan Temboury fallecía a los 106 años de edad, como confirmaban sus propios familiares.
Villarejo (Málaga, 1905) prosiguió la importante labor que Juan Temboury realizó en la escena cultural de la ciudad. Si su marido constituyó una figura clave en iniciativas como la rehabilitación de la Alcazaba y Gibralfaro o el hallazgo del Teatro Romano -sin olvidar sus investigaciones sobre la historia de Málaga- su mujer realizó importantes donaciones a varias instituciones de la provincia.
Justo esa labor de mecenazgo le valió el pasado día 26 la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia por parte de la Diputación, cuyos responsables manifestaron ayer sus condolencias a los familiares de María Victoria Villarejo. Con esa distinción, la entidad provincial agradecía la donación durante medio siglo del llamado 'Legado Temboury', un importante conjunto compuesto por 1.300 libros de arte, 1.500 fotografías de la provincia y 60.000 documentos cedidos por los herederos de Temboury hace ahora 26 años.
El 'Legado Temboury' constituye, según los especialistas, un fondo esencial para conocer la historia reciente de Málaga. Y no sólo en lo relacionado con la vida cultural, social y política que protagonizó el propio Juan Temboury, sino también por los diferentes estudios e investigaciones que realizó el notable malagueño. Unos fondos que ahora se pueden consultar en la Biblioteca Cánovas del Castillo de la capital.
Génesis del MPM
La figura de Juan Temboury llega incluso hasta la génesis de lo que hoy es el Museo Picasso Málaga (MPM). Un círculo que se cerraba en febrero de 2004 con otra donación realizada por María Victoria Villarejo. Desde ese momento, el MPM cuenta con una selección de 140 documentos que ayudan a explicar cómo el artista malagueño vio con buenos ojos las creación de un museo en su ciudad natal que mostrase sus propias creaciones.
Lo atestiguan algunas de las cartas que durante años se cruzaron Juan Temboury y Jaime Sabartés, secretario personal de Picasso. Esa correspondencia -un centenar de misivas fechada entre 1953 y 1964- conformaba el cuerpo central de la donación realizada al MPM por Villarejo. Una cesión que incluye postales firmadas por Picasso y su mujer Jacqueline Roque y abundante material fotográfico.
En la presentación de aquella donación, la propia María Victoria Villarejo recordó cómo su marido, que fuera durante años delegado de Bellas Artes en Málaga, vivió el 80 cumpleaños de Pablo Ruiz Picasso, al que solía llamar «maestro», como explicaba Villarejo.
«Lo contaba (Temboury) como una historia única, ya que al decirle que algunos malagueños estaban allí, Picasso los miró rápidamente y preguntó dónde estaban. Después los invitó a la fiesta posterior», relató la viuda de Temboury, que con labor como mecenas divulgó el conocimiento de alguno de los hitos de la historia reciente de Málaga.