El día de las bromas y las inocentadas se celebra de muy diferentes maneras, pero hay un pequeño pueblo cordobés en el que el 28 de diciembre se retrocede varios siglos atrás para escenificar una tradición única en su género, tan antigua que no hay consenso sobre sus orígenes y tan peculiar que no hay acuerdo en cuanto a su significado. Se trata del baile de los locos y de la danza del oso, una celebración que llena este próximo miércoles de colorido las calles de Fuente Carreteros.
Situada a 54 kilómetros de la capital cordobesa, Fuente Carreteros cuenta con algo más de 1.200 habitantes y fue fundada en el año 1767 durante la colonización de estas tierras por Carlos III.
Algunos investigadores relacionan la Danza de los Locos y del Oso con la festividad de los Santos Inocentes, por la coincidencia en el calendario. Otros en cambio relacionan esta tradición con otras de Centro Europa, lugar de procedencia de muchas de las familias que colonizaron estas tierras en el siglo XVIII.
En todo caso, se trata de una tradición que ha superado los avatares del tiempo, que en algunos momentos estuvo en peligro pero que hoy día felizmente se ha recuperado y consolidado en la tradición popular, asumido como seña de identidad propia de los vecinos, que participan con entusiasmo en su preparación y que despierta el interés de muchos visitantes por su originalidad.
La preparación de esta danza esto un ritual, ya de por sí de gran interés etnográfico. La 'locada' está compuesta por 6 locos y la loquilla; estos son bailarines que tocan las castañuelas a la vez que van danzando.
Estra tradición ha quedado inmortalizada en una escultural, obra del artista José Balmón Castel, inaugurada en 2005. Representa la figura de un loco con su vestido típico, en posición de baile con las manos alzadas tocando las castañuelas. Vestir el traje de 'loco', ademas de un orgullo para los carreteños, es una tarea que lleva varias horas. Son mujeres las encargadas de vestir al loco colocándole las ropas en un orden establecido previamente, bien por sus familiares o amigos. La mujer que viste al loco tiene que sujetarle con hilo las cadenas, broches, moñas y cintas que le cuelgan del traje.
Música y balie
Una vez que el loco está vestido, el escopetero lo espera en su puerta, lanza un tiro al aire con su trabuco anunciando a los demás locos que ya hay un loco vestido, que irá acompañado por su escopetero al lugar donde se reunirá la 'locada' para bailar la primera danza, que por tradición es en la plaza frente al umbral de la iglesia.
Acompañando a los escopeteros hay un capitán de espada que simboliza el personaje del Rey Herodes. Y la 'loquilla' simboliza a los inocentes que iban a ser asesinados.
Hay además una banda de música o instrumentistas, que acompañan al baile. Los instrumentos que tocan son guitarras, panderos, panderetas, una botella y la carrasquiña, un instrumento típico de Fuente Carreteros compuesto por unos canutos de cañas unidos en hilera que son rascados.
La danza, que se inicia a una señal que hace el capital con su sable, se abre con disparos al aire por parte de los escopeteros con sus trabucos. Los locos comienzan a danzar, tocando las castañuelas, al ritmo que marcan las guitarras, castañuelas, pandereta, pandero y carrasquiña.
Relacionada con la anterior, pero con una simbología diferente, se encuentra la Danza del Oso, que se celebra en el mismo día que la de los locos. Parece ser que en localidades centroeuropeas se mantiene una tradición similar, por lo que se supone que esta tradición tiene su origen en los colonos que llegaron de aquellas latitudes.
Fuente Carreteros es el segundo núcleo de población del municipio de Fuente Palmera, fundado en el siglo XVIII por Carlos III con el propósito de repoblar estas tierras y hacer productivos sus campos. Los colonos llegaron de otros puntos de España e incluso del extranjero, ya que la documentación indica que se asentaron en la localidad familias de Alemania, Italia, Suiza o Francia.
En el pueblo se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, situada en la Plaza Real. La original, de estilo neobarroco, fue construída en torno al 1769, pero fue derruida en 1982 para levantar un nuevo templo, de estilo neoclásico. La fachada consta de tres arcos en ladrillo visto, el central de mayor tamaño. Una torre en la que está el campanario. En el espacio central de la fachada hay un reloj de cuerda, procedente de la anterior iglesia.
La gastronomía local cuenta con platos típicos de esta zona. Así, podemos tomar un gazpachuelo blanco de habas, que se elabora con habas secas o el gazpachuelo blanco de pan y huevo. El conocido salmorejo tiene aquí dos versiones, blanco y rojo y entre los dulces son típicos los pestiños y las flores.