Valió la pena. Los comerciantes que se animaron los pasados 6 y 8 de diciembre a levantar las persianas de sus negocios están, en general, satisfechos con el resultado. Tras hacer cuentas, la mayoría de los empresarios han llegado a la conclusión de que ha merecido la pena el esfuerzo que les supone abrir en festivos. Así se lo trasladaron ayer a la Federación de Comercio de Málaga (Fecoma), que realizó una encuesta a pie de calle para conocer la valoración del colectivo una vez pasado el macropuente de la Constitución, en el que los centros comerciales y la mayoría de las franquicias no tenían autorización para funcionar.
Tras este balance positivo, se espera que los próximos festivos -26 de diciembre y 2 de enero (se trasladan los festivos de los domingos 25 y 1)-, en los que sí abrirán las grandes superficies, sean más los pequeños comercios que decidan abrir sus puertas.
El presidente de Fecoma, Enrique Gil, está convencido de que así será. Aunque los pasados martes y jueves en el centro de la capital apenas un tercio de los negocios estuvieron operativos, la cifra fue mayor que la registrada el pasado año, cuando por primera vez los pequeños comercios se animaron a funcionar durante el puente de la Constitución. Sin embargo, los miles de malagueños que se echaron a la calle para disfrutar del ambiente navideño se encontraron con numerosas persianas bajadas, como pudo comprobar este periódico. En los barrios, aunque hubo alguna actividad, el panorama era aún más desolador, con contadas excepciones en los distritos de Cruz del Humilladero y Carretera de Cádiz.
«Hay que aprovechar los festivos para abrir. Es una forma de equilibrar la balanza financiera», apunta Enrique Gil que, no obstante, reconoce el gran esfuerzo económico que supone para el pequeño empresario colgar el cartel de 'Abierto' en días no laborables, fundamentalmente por los costes de personal.
La fórmula mágica
Coincide con él la presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, Trinidad Fernández-Baca, que aboga por buscar fórmulas que compensen económicamente la apertura en festivos y que faciliten la conciliación laboral. «El empresario no puede trabajar todos los domingos y festivos porque necesita estar con su familia, y pocos empleados estarían dispuestos a sacrificar esos días como norma general», señala Fernández-Baca, que recuerda que en los convenios de los diferentes sectores comerciales se establece el precio de la hora en festivo en un 150% respecto a un día laborable. A pesar de todo esto, «según mi punto de vista siempre es positivo abrir porque aunque no vendas, el público viene a mirar y puede comprar otro día. Con esta crisis, hay que arriesgarse para procurar vender como sea». A su juicio, el hecho de que los próximos días festivos, así como el domingo 18 de diciembre, las grandes superficies y las franquicias también estén autorizadas a funcionar, es beneficioso para el pequeño comercio, ya que arrastran a mucha gente.
La Junta de Andalucía establece libertad de horarios a los establecimientos con una superficie útil inferior a los 300 metros cuadrados, aunque se excluyen la mayoría de las franquicias.