Las aguas vuelven a bajar revueltas en las casi siempre tensas relaciones entre el Ayuntamiento de Málaga y la Autoridad Portuaria. Ahora, el motivo de las discrepancias está en las rutas que deberán seguir los autobuses (tanto los lanzadera hacia la plaza de la Marina como los de excursiones) y taxis que trasladen a los cruceristas hacia o desde la estación marítima. La intención de los responsables del puerto es que, a partir de ahora, todo el tráfico se reconduzca hacia la salida habilitada en la confluencia de los paseos de La Farola y Ciudad de Melilla, de forma que ya no tengan que atravesar los muelles 1 y 2 para continuar por los accesos de la Alameda de Colón o San Andrés. Un planteamiento que para nada comparten en el Consistorio, donde defienden la necesidad de que la circulación se mantenga también por estos puntos para evitar el más que previsible colapso en la zona de la Malagueta los días que coincidan varios cruceros con miles de pasajeros a bordo.
De momento, tanto la reunión celebrada recientemente entre el alcalde, Francisco de la Torre, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Linde, como el posterior encuentro a nivel técnico únicamente han servido para constatar que ninguna de las partes está dispuesta a ceder en sus planteamientos iniciales, por mucho que desde ambos organismos se abogue por una solución de consenso. De hecho, la situación podría cambiar en una nueva cita que podría tener lugar la próxima semana, entre otras cuestiones porque ambas administraciones están condenadas a entenderse en este asunto.
Para Linde, la cuestión es sencilla. «Hemos realizado una inversión muy importante para mejorar los accesos desde la terminal de cruceros hasta La Farola, y no tiene sentido que los autocares tengan que recorrer la zona portuaria», afirma el representante del Puerto, quien lamenta «el cambio de actitud» del equipo de gobierno municipal «después de que el asunto estuviera prácticamente cerrado con el anterior concejal de Movilidad, Juan Ramón Casero». En este sentido, asegura que «el tráfico es perfectamente asumible para la ciudad», aunque sí que deja abierta la puerta a que, en caso de llegada masiva de cruceristas, puedan quedar liberados el resto de accesos.
Por su parte, el actual delegado de este área municipal, Raúl López, insiste en que, «como responsable del tráfico en la ciudad, el Ayuntamiento no puede limitar el traslado a la zona Este cuando hay varios puntos de salida igual de válidos». En este sentido, el edil califica de «loable» el desembolso para crear la amplia avenida de dos carriles por sentido que discurre sobre el espigón, aunque reitera que tanto este vial como la apertura del centro comercial Muelle Uno «no dan legitimidad para anular el resto de accesos». Frente a la tesis de la Autoridad Portuaria, el Consistorio propone una distribución del flujo circulatorio en función del destino, de forma que las excursiones que se dirijan hacia Gibralfaro sí utilicen la salida Este mientras que las que vayan al Centro Histórico continúen hacia la plaza de la Marina. «Si se trata de una excursión a Marbella, ¿qué sentido tiene salir por Ciudad de Melilla y atravesar la Alameda Principal cuando si se hace por Colón o San Andrés se puede acceder a la autovía desde el paseo marítimo sin congestionar el tráfico?», se pregunta el edil, quien incide en que «no solo se trata de autobuses, también están los taxis, los coches de caballos y los privados que van a recoger a sus familiares, además del tráfico que genera el aparcamiento en rotación».
«Hemos realizado una gran inversión para mejorar los accesos desde la terminal de cruceros a La Farola y no tiene sentido atravesar toda la zona portuaria».
«Lo más factible es usar cada salida en función del destino. Si no, el atasco estaría garantizado en la zona Este. No solo se trata de autobuses, también están los taxis, coches de caballos y privados».