La globalización se manifiesta en múltiples facetas de la economía, pero en el mundo del transporte tiene especial incidencia. Un prolongado conflicto laboral en el todopoderoso Tánger Med de Marruecos ha puesto en retirada a las navieras, que se han refugiado en otros puertos del Mediterráneo para descargar sus mercancías. Entre las beneficiadas se encuentra la terminal malagueña, que está viviendo un buen cierre de año, con un promedio de 30.000 contenedores mensuales, lo que ha permitido además recuperar a estibadores que meses atrás habían quedado en paro por la falta de encargos.
Aunque la situación actual es coyuntural, y se espera que se mantenga solo durante lo que resta de año, tiene varias lecturas posibles: de una parte, la cifra actual duplica la de los peores momentos de la crisis, cuando apenas se superaban los 12.000 a 13.000 teus mensuales. De enero a septiembre, se han movido un total de 299.525, con un peso equivalente de 2.040.667 toneladas, según los datos aportados por la Autoridad Portuaria. El aumento con respecto al mismo periodo de 2010 es del 28,85% en teus y del 165,40% en toneladas. Es especialmente llamativo el caso de septiembre, en el que se han movido 400.104 toneladas, un 966% más que en el mismo mes de 2010.
Por otra parte, ni empresas ni trabajadores pierden de vista la oportunidad que se les brinda para alcanzar un contrato de mayor calado con alguna de las compañías que han optado por Málaga como alternativa al de Marruecos, lo que permitiría a los mil trabajadores directos de esta instalación afrontar el futuro con más garantías. Para ello, se están produciendo negociaciones a dos niveles: externo, de la compañía gestora de la terminal malagueña, Noatum, con las navieras; e interno, con el comité de empresa, representado por la Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios.
Unos y otros coinciden en hacer una valoración optimista de las posibilidades de Málaga de cara al futuro, aunque la competencia es feroz: junto a la capital costasoleña, el conflicto de Tánger ha desviado tráfico a los puertos de Algeciras, Valencia y Las Palmas de Gran Canaria, en España; así como Sines, en Portugal; y Malta. «Queremos demostrar a las navieras que somos los mejores profesionales, que aquí no van a tener ningún problema, con una alta profesionalidad, capacidad de producción y disponibilidad. Somos un puerto seguro, sin conflictos, esta es nuestra carta de presentación ante la pérdida de confianza en Tánger, que repercute en el cliente final y en los plazos de entrega, como cualquier empresa de transporte, para que decidan asentarse de manera permanente en el puerto de Málaga», aseguran los trabajadores.
Puerto seguro
Por su parte, desde la empresa se pone el acento en que, junto con la calidad y la estabilidad del servicio es necesario ofrecer a las compañías logísticas una reducción de costes, que les permita competir con los bajos salarios y la alta capacidad (16 grúas, frente a las cinco de Málaga) del vecino marroquí.
El otro pilar para la consolidación de la actividad estibadora en las instalaciones del muelle nueve son las infraestructuras. En primer lugar, el urgente soterramiento de la línea ferroviaria bajo el paseo marítimo Antonio Machado, desde el puerto hasta la estación de Málaga-María Zambrano, puesto que el transporte mixto barco-ferrocarril está llamado a ganar cada vez más terreno frente a la carretera. Unido a lo anterior, es necesario dar un impulso al futuro puerto seco previsto en Antequera, que dará servicio a estas instalaciones y a las de Algeciras, y les permitirá ganar posiciones.