Salvador Moreno Peralta sería impensable sin Málaga y Málaga, por suerte, sería impensable sin Salvador Moreno Peralta. Suerte para la Málaga inconformista e inquieta. La inquietud de SMP es visceral sí, pero fundamentalmente es neuronal, intelectual. Y eso, en estos tiempos de raquitismo mental, es indispensable para seguir mirando al futuro con algo de confianza. SMP, arquitecto, humanista, melómano, lector, articulista comprometido, es un látigo en forma de lengua. Un viento que corre y abre ventanas por las calles de esta ciudad. Un viento que aviva hogueras, prende, enciende, alumbra y muchas veces deslumbra. SMP es un activista.
SMP, Salvador Moreno Peralta, es el otro nombre que le dan a la palabra intensidad. Un sinónimo. Otra forma de nombrar el ímpetu, la forma apasionada. Transgrediendo la costumbre y aprovechando la igualdad de géneros, podrían ponerle su nombre a un ciclón. Recuerdo haberlo visto una vez callado. Un día dicen que lo vieron quieto. Quién sabe. SMP es un indignado. Un indignado anterior a los indignados, un indignado cargado de ideas. Un rebelde. Un rebelde con mil causas y casi todas pendientes. Sigue abriendo carpetas de rebeldía, de indignación. No es capricho, es una respuesta lógica a esa malévola partida de ajederez que cada día, en unos tiempos de confusión, nos propone la sociedad.
SMP publica hoy un libro -adosado a este periódico- de artículos. 'Desde el córner y otros remates'. Este libro, un Misalito Regina del civismo que los malagueños deberíamos llevar bajo el brazo, es una reflexión profunda sobre esta ciudad y sus afluentes. Málaga y el mundo. Málaga como un paisaje interior, como una causa y también como una excusa para reflexionar sobre la política, la modernidad, la corrupción, los efectos benéficos de la cultura y las catástrofes que acarrea su ausencia. Ironía, sarcasmo, lucidez, humor y compromiso. SMP lanza la cuestión, la pone en juego en forma de artículo periodístico como el jugador que lanza un córner preciso para que otro remate. Aunque muchas veces, probada con creces la ubicuidad de SMP, se dé el caso que él sea el lanzador del córner y el rematador del mismo. Ahí entra aquello que decíamos al principio, su ímpetu ciclónico, su curiosidad universal, su entusiasmo envidiable y constructivo. Durante un tiempo, además de a Ravel, SMP se entretuvo en escuchar el canto de las sirenas políticas. No estuvo mucho tiempo amarrado a ese mástil. Se teme uno que al final habrían sido las sirenas las amarradas a cualquier palo del barco. Pobre partido aquel que hubiera intentado domar a esta fuerza de la naturaleza. La política, como todos, la lleva incorporada en cada gesto, en cada palabra. En esa vocación clara del inconformista. En esa inquietud que un día nos sacó de las cavernas y es la verdadera carne del progreso.