Fernando Dudka habla con un hilo de voz, casi un susurro. Sostiene la mirada y deja caer las palabras a cámara lenta. A veces no encuentra la que busca y la cambia por otra en inglés o en francés. Aunque un deje lo delata. Cada dos frases desliza un «Viste...» que se mantiene en el aire y pone sobre la pista de su procedencia argentina.
Fernando tiene 25 años y una biografía impropia de ese tiempo. Ha vivido en Alemania y Canadá, ha sido gimnasta y actor de cabaré, desde hace ochos años trabaja en el Circo del Sol y lleva los últimos ocho meses protagonizando en solitario uno de los pasajes más hermosos de 'Alegría', el espectáculo que dentro de un mes comenzará su gira nacional en Málaga.
La cita tiene lugar el 12 de octubre, Día de la Hispanidad. El termómetro en Málaga supera los 20 grados. Aquí no toca los 5. Estamos en Berlín, en el O2 World, un pabellón levantado en el barrio de Kreuzberg con capacidad para 16.000 personas. Apenas quedan entradas para la función de esta noche.
¿Nervioso? «Casi más ahora... Cuando subes al escenario la presión se va», concede Dudka, tocado por unos grandes auriculares que le ayudan a concentrarse durante los entrenamientos. «La música que escucho depende de cómo me siento. Unos días suena más animada, otros más tranquila...», confiesa con una sonrisa tímida.
Una aparente inseguridad que se volatiliza cuando se encarama a las barras verticales sobre la que apoya. Primero las dos manos, luego una, y con su cuerpo tenso y menudo dibuja en el aire siluetas inverosímiles.
Dudka es una de las cien personas que cada día ponen en pie 'Alegría', uno de los 22 espectáculos que el Circo del Sol gira por todo el mundo. La compañía canadiense divide sus montajes en tres categorías: los diseñados para una gran carpa, los pensados para pabellones y los 'shows' permanentes en sedes repartidas en varios continentes. Después de escenificarse durante 15 años bajo la carpa, 'Alegría' adaptó su formato en 2009 para ocupar recintos deportivos.
La pasión del público
El telón de 'Alegría' se alzará siete veces en el Palacio de los Deportes Martín Carpeta entre el 1 y el 4 de diciembre. Luego llegarán Santiago de Compostela, Zaragoza, Granada y Bilbao. «El público de España o Miami es más pasional, aplaude todo el rato y eso motiva mucho cuando estás ahí», apostilla Fernando Dudka mientras se coloca de nuevo los auriculares para seguir con el entrenamiento: una hora de estiramientos, otra de equilibrios, 20 minutos de pesas...
Porque basta un paseo entre las bambalinas de 'Alegría' para darse cuenta de que este grandioso espectáculo guarda en su interior una sutil mezcla de ardua preparación y libertad creadora. «Es un trabajo que cambia cada día y que, al mismo tiempo, está muy planificado», resume el director artístico de 'Alegría' Bruno Darmagnac.
Procedente del mundo de la danza, Darmagnac trabaja desde hace una década en el Circo del Sol: «Durante todo el día sólo tienes en la cabeza una idea: conseguir que el 'show' sea mejor. Mi labor consiste, al fin y al cabo, en estar al servicio de los intérpretes». Medio centenar de artistas que aparecen en una gran pizarra magnética que resume el contenido del 'show'.
Cada nombre aparece junto a su papel en el espectáculo. Una relación puede cambiar de un día para otro. «Depende, por ejemplo, del estado de forma. Puede haber una lesión o algún contratiempo, por eso los actores de cada número conocen todos los roles, no sólo el suyo», acota Darmagnac.
Para el director artístico de 'Alegría' el secreto de la longevidad de este montaje reside en «los detalles». Se explica: «Puedes ver el espectáculo diez veces y en cada ocasión descubrirás nuevos hallazgos». Además, Darmagnac considera que 'Alegría' es una buena puerta de acceso al mundo del Circo del Sol: «Este 'show' se basa en la destreza física de los actores, en su preparación y su pericia. No tiene grandes efectos visuales, por eso representa una manera muy 'limpia' de entrar en el universo del Circo del Sol».
Un mundo en el que se metió hace casi un año David Chala, percusionista en el número de la danza de fuego. Chala cambió hace tiempo su Cuba Natal por Canadá y de allí saltó a Taiwan. En Hong Kong se presentó a las audiciones del Circo del Sol. Y lo escogieron. «Aquí es fácil adaptarse, hay gente de muchos países distintos y al final tus compañeros se convierten en tu familia», comenta Chala.
Hasta 15 nacionalidades diferentes conviven en el equipo de 'Alegría', que cada dos semanas cambia de ciudad. «Así es muy difícil echar raíces, pero sabes que esta vida es así. Además, participar en una aventura como esta es una experiencia impresionante, algo que te cambia la vida», admite Pablo Gomis, payaso alicantino que desde 2007 gira por el mundo con 'Alegría'.
Escuchar al público
Pablo hace de payaso tonto y brinda algunos de los mejores momentos del espectáculo. «Lo más importante es mantener la frescura. Participas en el mismo número durante muchos meses, por eso cada día debes hacer un proceso de desconexión mental para que cada función sea como la primera. Además, hay que escuchar al público. Cada país tiene un humor distinto, así que debes estar atento para saber qué les hace reír en cada lugar y seguir ese camino», reflexiona Pablo Gomis, que ya tiene ganas de «volver a casa por unos días».
«¡El Sol, el mar, el calor de la gente!». Gaya Mugnai salta de la silla con las manos el alto. En la derecha lleva un alfiler; en la izquierda, un dedal. Y con ambas sostiene la malla de un acróbata. «Se rompen casi en cada 'show'...», lamenta medio en broma. «Los trajes son muy resistentes, pero al mismo tiempo muy delicados», ilustra la responsable de sastrería. En cada función se ponen sobre el escenario 600 prendas. Algunos trajes han requerido más de 200 horas de trabajo.
Un detalle más. Otro. Quizá por eso lo llaman el mayor espectáculo del mundo.
Fotos: un día entre las bambalinas del Circo del Sol. Así es 'Alegría' por dentro