El encargado de un establecimiento de vehículos de ocasión será juzgado por estafa y apropiación indebida por quedarse, presuntamente, con el dinero de la venta de los vehículos que le entregaron una decena de clientes. La Fiscalía pide para el acusado una pena de siete años de cárcel y que indemnice a las personas que se quedaron sin dinero y sin vehículos mediante el pago de las correspondientes indemnizaciones. Los coches, en su mayor parte de gama alta, han sido tasados en más de medio millón de euros.
El acusado era encargado de una empresa de compraventa situada en Torremolinos. El supuesto fraude fue cometido en 2005, y la mayoría de las operaciones se realizaron en el mes de agosto.
Según el fiscal, el acusado actuó de tres formas distintas en las once transacciones de compraventa en las que intervino. Así, una veces incorporaba los vehículos que le entregaba a su propio patrimonio, no vendiéndolos a terceros. Es el caso de varios clientes, que después de reclamar el dinero, encontraron sus coches en el interior de las instalaciones de la empresa del procesado, sin que éste hubiera realizado ninguna gestión.
En otras ocasiones, el encargado del establecimiento vendió los coches que le entregaron sus clientes, a los que pagó distintas cantidades de dinero con cheques sin fondos y pagarés. En algún caso, no llegó siquiera a entregar cheques, simplemente, no les pagó, según explica el fiscal en su escrito de acusación.
Una pareja resultó perjudicada doblemente por la supuesta estafa. El matrimonio contrató con el acusado la compra de una autocaravana para lo que le entregaron 39.000 euros, «cantidad de la que se apoderó sin hacerles entrega del referido vehículo», afirma el Ministerio Público. Esta mismas personas le entregaron también un coche para que lo vendiera, pero el encargado se lo quedó para él.
La mayoría de los coches eran vendidos a terceros que lo compraban de buena fe, desconociendo el supuesto engaño de que estaban siendo objeto sus iniciales propietarios por parte del compraventa. Así ocurrió con uno de los clientes al que el acusado le tramitó la venta y, como en otros casos, no le pagó. El vehículo fue vendido a otra empresa de ocasión por 26.000 euros, donde a su vez fue adquirido por una tercera persona por 37.000 euros. Un año después, la policía localizó y recuperó el coche en Torre del Mar en poder de esa persona a la que le fue devuelto el dinero que había desembolsado.
La mayoría de los vehículos era de gama alta y coches todoterreno, que han sido tasados en más de medio millón de euros.