Menos sillón y más caminatas. El movimiento es un bálsamo para la salud. Pasar muchas horas sentado resulta más perjudicial para los niños que soportar el peso de la mochila escolar. El sedentarismo y la obesidad son un caldo de cultivo perfecto para sufrir dolencias en la espalda. La idea de que la carga del macuto es la causa principal de los problemas de la columna en los menores no es cierta. Así lo expuso ayer el traumatólogo Alonso Gallardo Miranda, miembro de la junta directiva del Colegio de Médicos de Málaga, en una rueda de prensa en la que especialistas en oftalmología, pediatría y traumatología ofrecieron una serie de recomendaciones para que los menores lleven hábitos saludables tras su vuelta al colegio, entre ellas la conveniencia de practicar deporte con regularidad.
Aunque no es adecuado que los kilos almacenados en la mochila superen el 10-15 por ciento del peso total del niño, el efecto de esa carga sobre la columna es menos negativo que el sedentarismo. Por eso, el traumatólogo aconsejó que los chavales hagan ejercicio físico y caminen a diario para fortalecer la musculatura de la espalda y combatir la obesidad. «El problema no es tanto el peso de la mochila, sino estar muchas horas sentado a diario», expresó el especialista. En ese sentido, precisó que cuando se permanece sentado la musculatura se relaja y la columna sufre más.
El doctor Gallardo señaló que la mochila ideal debe estar acolchada, ajustada a la espalda a un nivel por encima de la cintura de al menos cinco centímetros y con tiras anchas y acolchadas para no dañar las axilas. Asimismo, aseguró que es preferible que los niños tengan colgado el macuto en la espalda a llevar una cartera en la mano o tirar de un carrito lleno de libros.
El presidente del comité asesor científico del Colegio de Médicos, José Luis de la Fuente, manifestó que la vuelta al colegio supone el fin del verano para las familias. «Es el regreso a la rutina, a los horarios establecidos y al centro escolar, un lugar donde los niños reciben numerosas influencias y donde también pueden estar expuestos a ciertos riesgos», dijo. «La salud de los hijos constituye una de las principales preocupaciones de la familia», agregó.
Entre las dolencias más habituales en la infancia se encuentran las visuales. Siete de cada diez niños sufren un defecto en los ojos: hipermetropía, miopía o astigmatismo. De los tres, el más frecuente es la hipermetropía (mala visión de cerca), explicó el oftalmólogo Antonio Alcalá Malavé. Para corregir a tiempo esas deficiencias, lo aconsejable es que los menores, a partir de los cuatro años, se sometan a una revisión oftalmológica realizada por un especialista. «La mala visión provoca dolor de cabeza. Esa cefalea es el aviso de que puede haber un fallo visual. Para determinarlo, hay que llevar al niño al oftalmólogo», recalcó el doctor Alcalá, quien se mostró partidario de que a los pequeños se les haga un fondo de ojos para detectar posibles patologías.
Ansiedad tras las vacaciones
Igual que los adultos sufren el síndrome posvacacional, los chavales padecen ansiedad y nerviosismo con la vuelta al colegio, aunque esas manifestaciones desaparecen en una o dos semanas, «en cuanto su organismo se acostumbra de nuevo a la rutina escolar», destacó el pediatra Manuel Paz. Este experto abogó por que los niños duerman y se alimenten bien. Igualmente, recomendó que hagan un buen desayuno, ya que así rendirán más.
Otro consejo que ofreció fue que los alumnos coman a media mañana un bocadillo o fruta, pero no bollería. El doctor Paz indicó que los periodos de ocio de los menores deben de ser regulados para que no abusen de Internet, la televisión, el ordenador o los videojuegos. Respecto a las actividades extraescolares, el pediatra apostó por planificarlas bien, pues en caso contrario los pequeños acaban agotados.
Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos, Juan José Sánchez Luque, declaró que los padres deben realizar ejercicio físico para que sus hijos, por un deseo de imitarlos, también lo hagan con asiduidad.