Habla Enric Montefusco de «arte», de «propuesta artística». No de música. El matiz da cuenta el compromiso estético de la banda de la que es voz y espina dorsal, Standstill, que esta noche (22.00 horas) pone sobre el escenario de la Finca El Portón de Alhaurín de la Torre su espectáculo 'Rooom', entre lo teatral y lo musical y basado en su último disco 'Adelante, Bonaparte'. Junto a ellos estarán Santos de Goma y Model Monroe.
-¿Cómo nació el proyecto 'Rooom'?
-Desde hace unos años nos atrae trabajar el lado escénico del directo. De hecho es el tercer directo trabajado en este sentido que hacemos. En este caso presentamos canciones de 'Adelante, Bonaparte' de una forma diferente, como una especie de actuación a escena del disco.
-¿Qué ha cambiado en este tiempo para pasar de cantar 'Viva la guerra' a 'Sálveme quien pueda'?
-(Risas) No lo sé... 'Viva la guerra' responde a un momento de nuestras vidas de querer reafirmarse, de pelearse con todo para encontrar tu lugar en el mundo y para que las circunstancias no acaben contigo y eso es lo que hay detrás del disco. Ahora el momento personal en un poco diferente y entran temas como el amor, la familia... un entorno que tiene menos que ver con reivindicarse uno y más con extenderse dentro de un contexto que te condiciona. En ese sentido, se trata de propuestas diferentes.
-¿Interpreta ese cambio como una prueba de madurez?
-No lo sé... Todo es un viaje hacia adelante, una cosa lleva a la otra y más que madurez lo veo como un camino que no se acaba nunca. Puede ser que después de este disco venga otro con el sentido contrario, depende de lo que la vida nos depare y de lo que necesitemos explicar. No creo que se trate de un camino en una sola dirección.
Explicar el mundo
-Habla del camino por el que les lleve la vida, ¿cuánto de autobiográfico hay en la propuesta de Standstill?
-Hay mucho. Somos incapaces de hablar de algo que no sean nuestras propias experiencias y de lo que necesitemos explicar sobre lo que vemos en el mundo. Otra cuestión es que uno marque unas pequeñas distancias porque son necesarias. Uno se inventa personajes o escenas que no pasan exactamente igual para mantener el equilibrio en cada uno.
-Hablando de personajes, ¿cómo nació ese Bonaparte que da título a su último disco?
-Surgió al final de todo. Todo el material está generado en primera persona y al final uno lo viste de Bonaparte para darle un carácter un poco más universal. Bonaparte nació de la necesidad de tomar un poco de distancia. No he pensado en nadie cuando escribía, he pensado en mí.
-'Adelante, Bonaparte' es el disco que ha alcanzado mayor repercusión de su trayectoria, ¿a qué achacan esa acogida?
-Es una combinación de cosas. La sonoridad y la sensibilidad del disco de 2001 ha cambiado, pero también es cierto que existen bandas con una sonoridad muy accesible y no por eso gustan a la gente. Hay un factor que es el de la identidad que ha ido trabajando el grupo y la política del grupo en cada pequeña decisión siempre ha pensado en lo artístico y en el resultado que más nos gustase a nosotros, sin pensar en el público, aunque al mismo tiempo tenemos un público muy fiel que cada día va a más.
-La eclosión de Standstill coincide con el de otras bandas españolas con propuestas próximas a la suya. ¿Tienen la sensación de pertenecer a una generación de grupos con rasgos comunes?
-No. Precisamente con el grupo hemos peleado siempre por tener una identidad propia y cada vez que nos hemos acercado a algo parecido a una etiqueta hemos huido, no estamos cómodos ahí. Artísticamente, siempre hemos buscado nuestra identidad. Otra cosa es que, en paralelo, ha surgido el crecimiento de otros grupos y la madurez que supone el sacar el tercer o cuarto disco y que el público también crezca contigo. Compartimos este momento con otros grupos, aunque creo que se debe más a la industria y al contexto sociocultural y no a la identidad artística de cada uno.
-Hace referencia a la industria. Sus dos últimos discos son autoeditados, ¿ha llegado el momento de la economía de guerra al negocio de la música?
-En nuestro caso nos vimos empujados por las circunstancias. Para nosotros fue imprescindible ser nuestros propios jefes para poder llevar a cabo nuestra propuesta, cosas como este 'Rooom' que traemos a Málaga, no hay muchas empresas que puedan entender y asumir una propuesta artística tan arriesgada. Por eso para nosotros era imprescindible montar la productora para los espectáculos y el sello para los discos, porque entendíamos que invertiríamos en lo artístico y que eso volvería en forma de conciertos.