La baja de Cayetano por su lesión en la mano derecha dejó el cartel original de la octava de abono en un mano a mano entre Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera con el aperitivo, por delante, del rejoneador Rui Fernandes. Un festejo que despertó la expectación entre los aficionados por ver a los dos matadores, de un estilo muy similar y caracterizados por su valor, enfrentarse en el ruedo de La Malagueta. Sin embargo, el mal juego de los toros del Niño de la Capea -con los tres hierros de la casa- deslució el espectáculo y no permitió el triunfo.
En los últimos años, la ganadería del Capea es habitual en la feria taurina de agosto de Málaga y aquí se han visto toros muy bien presentados y alguno de muy buen juego. Ayer todo fue distinto. Más allá del baile de corrales previo, lo cierto es que las reses que saltaron al albero estaban en el límite de la presentación, muy fuera del tipo Murube y, sobre todo, no dieron ningún juego.
Castella recibió a su primero con verónicas a pies juntos discretas. El toro salía suelto y sin fijeza de los engaños. El animal flojeaba y acusó esta condición tras sus dos encuentros -sendos picotazos- con las cabalgaduras. El diestro francés intentó hacer faena pero, dada su blanda condición, en el trasteo no había nada de emoción y todo transcurrió por la senda de lo anodino y la sosería. Mató de estocada algo caída y trasera.
Tampoco tenía mucha más fuerza el segundo de su lote, aunque sí desarrolló más nobleza. Tras unos primeros tercios sin nada destacado, el diestro francés inició la faena con dos estatuarios sin moverse del sitio y un cambio por la espalda en el que fue desarmado. El trasteo tuvo que hacerlo a media altura para evitar que el burel se viniera al suelo. En la parte final, Castella se pegó el arrimón y logró dos pases invertidos por la espalda que fueron jaleados por los tendidos. Las series se desarrollaron en el centro del ruedo y ahí entró a matar el diestro, que necesitó de pinchazo y estocada algo tendida para mandar a 'Olvidado' al desolladero.
Su tercer y último toro en la feria malacitana puso en un serio aprieto al banderillero Isaac Mesa. A la salida de un par se trastabilló y cayó muy cerca de la cara del toro que lo tuvo a su merced contra las tablas. La divina providencia evitó males mayores, no hubo cogida y todo quedó en un enorme palizón y el susto general. Sebastián Castella inició la faena de muleta sentado en el estribo desde donde se fue sacando, con suavidad, al burel hacia los medios. Allí, ante un toro con complicaciones, le plantó cara a base de firmeza, arrancándole algunos muletazos estimables por la mano derecha. Arrimón final antes de propinarle media estocada trasera y perpendicular y seis descabellos.
Lo más destacable del primero de Miguel Ángel Perera fue el pique en quites entre ambos matadores. Tras entrar por primera vez al caballo, el extremeño se lució con el capote por tafalleras. A la salida del segundo encuentro con las cabalgaduras, como es reglamentario, Castella hizo un quite con el capote por la espalda al que respondió Perera con un ajustado quite por la espalda. Brindó al público una faena interesante en la que prácticamente se inventó al toro y hubo temple y suavidad en los muletazos por ambas manos y mucha firmeza. 'Esmeralda' terminó parándose y ahí llegó el arrimón del matador de La Puebla de Prior. Mató de pinchazo y estocada casi entera algo trasera.
Con peligro
El quinto fue un auténtico regalito. 'Bolillero' fue el toro de más peligro del encierro. Se le picó poco y quedó algo gazapón, condición a la que se unió su descompuesta embestida, que nunca fue clara, y sus miradas. No se achicó Perera quien planteó una faena de mucho valor y firmeza. Los pasajes de más intensidad, por el peligro latente, se vivieron al final con un nuevo arrimón. Mató de pinchazo y estocada casi entera algo tendida.
En un ambiente de frustración general por la deslucida corrida, se lidió al último de la noche. Un animal que repitió el mismo mal comportamiento que habían desarrollado sus compañeros de camada a lo largo de la tarde. A base de mucha voluntad y aguante, logró robarle algunos muletazos estimables, donde sobresalió un molinete muy ajustado en el que 'Botijero' le apretó. Como en los anteriores, concluyó con el arrimón. Mató de estocada trasera y caída y cuatro descabellos.
Cuando se elaboró el abono, Castella exigió que para anunciarse en este festejo quería a alguien abriendo cartel. Por eso se colocó al rejoneador Rui Fernandes por delante. El caballero portugués vino a cumplir el trámite para el que fue contratado y pasó desapercibido. Su primer y único toro fue un animal manso que no le ayudó, aunque Fernandes tampoco arriesgó en ningún momento. Sus banderillas a lomos de 'Quieto' y 'Único' fueron aseadas pero les faltó emoción. Cerró colocando dos rosas con 'Barrioalto'. A la hora de matar no estuvo acertado con los rejones. El primero fue un metisaca contrario y después necesitó dos rejones más, también mal colocados, para finiquitar a 'Curtido'.
Fotos de la corrida en La Malagueta de Castella, Perera y Rui Fernandes