Los malagueños y visitantes llenaron en la jornada de ayer las calles del Centro. La romería de la Victoria dio el pistoletazo de salida al primer día de feria en un casco histórico que estaba a rebosar. Parecía que todos impacientaban porque llegara el día y decidieron llenar el aforo al aire libre con música, bailes y buen ambiente. Vestirse de gitana o de campero aún no es el estilo de la mayoría, pero fueron muchos los grupos de amigos que ayer salieron a disfrutar de la feria de día con algún adorno: flor en el pelo, sombrero o camiseta con mensaje para hacerse distinguir y llenar de color y alegría la capital de la Costa del Sol.
Los fuegos del viernes noche solo fueron una muestra de lo que sería el primer sábado de feria. Miles de personas, con abanico en mano para sobrellevar el calor, paseaban por las calles o bailaban en las plazas y casetas de la ciudad.
Muchos también aprovecharon para picotear con los platos clásicos de feria donde no podía faltar el jamón y el queso acompañado de un tinto de verano o lo que encartara. Algunos iban preparados con 'carritos multiuso' como bar personalizado para el grupo. Otros prefirieron ir con el estómago lleno de casa para bajar a eso de las cuatro de la tarde y concentrarse en la renovada plaza de la Merced (sobre todo jóvenes haciendo botellón), la calle Granada y la plaza de la Constitución.
Las ganas de jarana y de pasarlo bien se palpaban en el ambiente. No importaba la nacionalidad ni la edad. En esta feria hay lugar para todos lo que quisieran disfrutar. Eso quedó más que demostrado porque parecía que nadie quería perderse el primer día de la fiesta.
Si el arranque en el Centro fue espectacular, tampoco se quedó atrás el real del Cortijo de Torres. Minutos antes de las diez de la noche todos los presentes aplaudieron la primera estampa iluminada, después de que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, acompañado por miembros de la Corporación municipal, accionara el interruptor que encendía el recinto con la espectacular reproducción de la antigua Tabacalera en primer término. Así arrancaba uno de los momentos más esperados durante todo el año en la capital, que se vistió de largo para dar paso a una semana repleta de festejos, conciertos , atracciones y actividades para todos los gustos y edades. Como marca la tradición, momentos antes de que la comitiva municipal abriera oficialmente las puertas del real, la Banda Municipal entonó solemne los himnos de Andalucía y España.
El bullicio, con algún que otro pisotón, inundó la zona en esta cita tan deseada. Una vez encendido el alumbrado, se abría la veda y el real empezaba a vivir su primera gran noche en la que la suave temperatura acompañó al gentío mientras daban sus primeros paseos por unas calles decoradas con cien mil farolillos de papel y entre 24.000 metros de guirnaldas, acorde con el ambiente festivo que se vivió hasta altas horas de la madrugada.
El engalanado recinto fue asimismo testigo de cientos de instantáneas de todos los asistentes, que quisieron inmortalizar la fiesta que hace de agosto un mes especial para los malagueños. Así al caer la noche y con la luna de fondo, los presentes disfrutaron el primer día de feria de un ambiente mágico.
Cola en las atracciones
Asimismo, tras la iluminación de la puerta, una gran afluencia de público se reunió en torno a los esperados 'cacharritos', donde se formaron largas colas para poder acceder a los más demandados. Las atracciones infantiles fueron las más solicitadas, de manera que los más pequeños esperaron impacientes su turno en el estreno de la feria en Cortijo de Torres, donde la tradición de vestir a las niñas de flamenca y a los niños de campero se mantuvo como cada año.
El arranque de las celebraciones no decepcionó y muchos decidieron tomar fuerzas en una de las 146 casetas montadas, que durante este año cuentan con mayor insonorización. La música y el baile fueron los grandes protagonistas, aunque también los típicos platos que salían de las cocinas y, por supuesto, el Cartojal.
Este punto de encuentro de familiares y amigos durante las fiestas de agosto se llenó de diversión, en lo que supone el comienzo de la semana que inunda la capital de celebraciones, en una feria destinada a todas las edades. Asimismo durante este año el real alberga la caseta municipal infantil que realizó un espectáculo para entretener a los más pequeños de la casa, mientras que El Rengue permitió disfrutar de la feria a unas 620 personas mayores de la ciudad, para las que cada día se realizarán actividades.
La noche se vistió de feria para todos, y el folclore malagueño reinó en la mayoría de casetas donde la música no dejó de sonar, así los amantes de la copla y del baile flamenco disfrutaron de este arte en las actuaciones que se sucedieron en la Caseta de la Copla y del Flamenco. Aunque este solo fue el comienzo, ya que distintas melodías inundarán toda la zona del real a lo largo de la semana con unas 200 actuaciones.
La iluminación de este año en el Cortijo de Torres esá compuesta por 1,8 millones de puntos de luz, 150.000 más que en 2010. Pese a ello, el ahorro energético será del 10%, puesto que el 96% de las bombillas serán de tipo LED. Además, se han instalado 24.000 metros de guirnaldas, 600 proyectores de luz, cien mil farolillos de papel y microclimas en todas las calles del recinto ferial.