«Escuché un griterío y fui a ver qué ocurría. Me encontré a dos hombres ensangrentados. Uno de ellos tenía un cuchillo, así que me dirigí hacia él y le cogí la mano. Me costó mucho trabajo desarmarlo». Son las palabras del camarero de un chiringuito minutos después de reducir a un hombre que, al parecer, acababa de apuñalar a otro en una reyerta en la playa de Huelin.
La pelea se desató en torno a las seis de la tarde de ayer. Según el relato del camarero, que fue testigo de lo ocurrido, el hombre que resultó herido de arma blanca estaba charlando con un grupo de personas cuando se acercó a él otro individuo. Ambos son de origen magrebí y conocidos en la zona.
Empezaron a discutir acaloradamente. Nadie entendió lo que se decían, ya que hablaban en otro idioma. Solo se dirigieron un insulto en español. Luego, pasaron a las manos. Entonces, y siempre según las fuentes consultadas, el presunto agresor sacó un cuchillo y apuñaló al otro sujeto, que sufrió dos heridas de arma blanca, una en la ceja izquierda y la otra en la cabeza.
Forcejeo
El camarero intervino en ese preciso momento. «La gente estaba muy asustada. Había niños chillando y llorando...», cuenta el trabajador, que prefiere mantener el anonimato. «Alguien tenía que hacer algo». Se dirigió hacia los dos hombres, que seguían forcejeando, y agarró del brazo al que portaba el cuchillo. «Tenía una tensión increíble en la mano», recuerda, momentos después del suceso. «Pensé que, si lo soltaba, nos apuñalaba a los dos».
Asegura que tuvo que buscarle «el fallo» hasta que consiguió quitarle el cuchillo. Acto seguido, los separó y se llevó al herido de arma blanca a un establecimiento cercano para curarlo. Minutos después llegó una uvi móvil del servicio de emergencias sanitarias 061 y una ambulancia de traslado, que fue la que finalmente lo llevó al Hospital Clínico Universitario, donde permanece ingresado. El hombre apuñalado tiene 45 años.
El supuesto agresor, por su parte, se dirigió a unas duchas de la playa para limpiarse la sangre. En ese momento llegó una patrulla de la Policía Local de Málaga, que lo detuvo. Los agentes observaron que también había resultado herido durante el suceso, por lo que lo llevaron primero al hospital. Presentaba una brecha en la cabeza que requirió siete puntos de sutura. Una vez que recibió el alta médica, fue conducido a la Comisaría Provincial, donde se instruyen las diligencias del caso.