Entre los bañistas que tomaban el sol en La Malagueta y Huelin, una veintena de agentes de la Policía Local se afanaban ayer en colocar precintos, vallas estáticas y banderas rojas, en una estampa sin precedentes. La noticia se extendió en cuestión de minutos: se podía permanecer en la arena, pero el baño estaba prohibido en los dos tramos de playa más próximos al puerto, a ambos lados de este recinto, a causa de un vertido de aguas fecales.
La Delegación de Salud de la Junta de Andalucía lleva a cabo desde el 1 de junio muestreos quincenales en todas las playas de la provincia para verificar que las aguas de baño estén en buenas condiciones. En este caso, las muestras se tomaron el pasado lunes y los resultados se obtuvieron ayer. Los análisis advirtieron de contaminación por bacterias en dos puntos de la capital, por lo que dictó una resolución de prohibición temporal de baño en dos tramos de La Malagueta y San Andrés. Salud instó al Ayuntamiento a tomar medidas con carácter inmediato y para que identifique los posibles factores de contaminación. En concreto, el informe pone de relieve «una importante alteración de los parámetros microbiológicos en las aguas de baño, respecto a los niveles establecidos en el Real Decreto 1341/07». Estos tramos permanecerán cerrados, al menos, hasta el miércoles, cuando se comprueben los datos de los nuevos análisis realizados.
En concreto, la muestra contenía 6.000 unidades (UCF) de dos tipos de microorganismos por 100 mililitros, cuando en condiciones normales deben estar por debajo de 100 a 200, lo que ya apuntaba a un vertido puntual de aguas residuales sin depurar, aunque aún se desconoce su origen. Ello suponía que el baño quedaba vetado, hasta nueva orden, a cien metros a derecha e izquierda del Club Mediterráneo; y en el mismo radio de la plaza Antonio Molina, en Huelin.
Poco después de recibir la comunicación, agentes de la Policía Local comenzaron a precintar la zona de acceso al agua desde el espigón del puerto hasta la residencia militar, en La Malagueta; y desde la plaza Antonio Molina hasta el varadero, en Huelin.
Vertido puntual
Un responsable de Salud explicó que este tipo de hallazgos son puntuales, y están producidos generalmente por una avería. Esgrimió que el muestreo anterior había sido normal, lo que hacía pensar en un vertido directo. «Las aguas de baño de la capital tiene un estado sanitario excelente», afirmó este experto.
Paralelamente, el Consistorio encargó a Emasa que llevara a cabo sus propios muestreos y análisis, cuyos resultados se conocerán previsiblemente el próximo domingo, dado el tiempo necesario para hacer los cultivos bacterianos. Aunque todavía no se conocen las causas, desde la empresa municipal de aguas señalaron a un posible vertido desde un barco -los dos puntos afectados están en los alrededores del puerto- y se mostraron convencidos de que la amenaza ya había pasado. «El domingo sabremos cómo está, pero es casi seguro que ya ha desaparecido, porque la muestra la tomaron el día 6».
Junto a la hipótesis del buque, tampoco se descarta que las lluvias de los últimos días hayan provocado un vertido de aguas residuales mezcladas con las pluviales desde los colectores de la red de saneamiento, algo que puede ocurrir en momentos puntuales de saturación de las tuberías que conducen hasta las depuradoras.
Reacciones políticas
La situación no tardó en saltar de la arena a los despachos. La concejala de Playas de la capital, Teresa Porras, dijo que el Ayuntamiento acataba la orden, pero consideró que la medida de Salud había sido desproporcionada y se mostró muy crítica con la forma en que se había producido el control: «Recogieron las muestras en un día de lluvia y temporal, cuando los análisis son menos fiables. Se lo hemos dicho a la Junta, porque esta situación es muy delicada», aseguró.
Al tiempo, recordó que las competencias sobre las aguas de baño corresponden al Gobierno andaluz, y alegó que debe ser esta Administración la que estudie el foco y determine cuál es la causa. Porras también remitió a unas recientes declaraciones de la consejera de Salud, María Jesús Montero, en las que aseguraba que todas las playas, salvo una en Estepona, estaban en perfectas condiciones. «No lo entendemos», sentenció.
La delegada de Salud, María Antigua Escalera, aseguró que la Junta lleva a cabo un plan riguroso de vigilancia de las aguas de baño, con análisis cada quince días, y ante una alteración de tipo microbiológico la medida pasa por intensificar la vigilancia y avisar a los ayuntamientos implicados. «Las playas están en buenas condiciones, esto es una contaminación puntual, por eso se avisa al Ayuntamiento para que investigue y lo resuelva lo antes posible».
A su juicio, estos avisos son «el mejor ejemplo de rigurosidad y de seguridad para los bañistas», y reiteró que las playas malagueñas son «muy saludables». Sobre las críticas municipales, Escalera dijo que las responsabilidades están delimitadas: «Salud hace un seguimiento de la calidad de las aguas y todos tenemos claro lo que tenemos que hacer. Espero que haya colaboración con el Ayuntamiento en beneficio de los ciudadanos».