Tras el varapalo electoral, la consecuente reflexión y unos merecidos días de descanso, la nueva jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Málaga, María Gámez, ha comenzado las reuniones con el partido y sus ocho compañeros del grupo municipal para trazar estrategias. Junto a ello, continúa su agenda de reuniones con colectivos. Precisamente a la entrevista con SUR llega tras un encuentro con tuiteros y declara que se encuentra como un niño al inicio del curso escolar. Por eso desde el día siguiente al 22-M abrió una libreta de la que ya lleva escritas varias páginas con tareas, deberes y programación para los cuatro años de ingente trabajo que le esperan en el Consistorio de la capital.
-¿Le sorprendieron los resultados que obtuvo el 22-M?
-En cuanto a la magnitud y a la extensión territorial sí. Contábamos con esa posibilidad, pero a ese nivel, no. Yo detecté muchas ganas de cambio en Málaga, muchas necesidades pendientes de cubrir y muchas ganas de que la ciudad sea otra cosa pero ha quedado todo eso bajo la pátina de la respuesta nacional ante la crisis.
-En su carrera política siempre ha estado en el poder, ¿tiene asimilado su papel en la oposición?
-Tengo asimilado ese papel y además muy ilusionada. Ahora voy a estar en el poder de la oposición. Tengo una capacidad de adaptación magnífica. Yo no hago lo que me gusta, sino lo que me toca hacer me gusta. Quiero hacer una ciudad mejor desde la oposición con nuestras propuestas y darle voz a muchas gente que hasta ahora no han sido oídas. Me voy a encargar de darles voz a través de las mociones, de los plenos y las ruedas de prensa. Lo que me preocupa es ponerle voz a la gente y que se le oiga. Quiero ser la voz de todos aquellos que no pueden expresar lo que va mal en la ciudad y lo que podría mejorarse.
-¿Mantiene su compromiso de estar los cuatro años en la oposición en el Ayuntamiento?
-Absolutamente.
-¿Sus compañeros de grupo también seguirán?
-Sí. Me parece de perogrullo que todos sigan. Eso no quita que puntualmente por una situación extraordinaria una persona, como puede ocurrir en cualquier partido, abandone el grupo. Afrontamos este escenario con normalidad, hemos planteado una oposición de largo recorrido, de permanencia y de responsabilidad. Aprovechando todo lo bueno que se ha hecho, tenemos que hacer otro tipo de oposición, nos tenemos que reinventar para darle protagonismo a esa oposición. Yo les decía esta semana en una reunión que hay que poner el contador a cero, que nos tenemos que inventar el trabajo de la oposición porque la situación ha cambiado, porque la respuesta electoral nunca ha sido tan dura como esta y porque los problemas de la gente son tan graves que o lo enfocamos realmente hacia lo que verdaderamente le interesa a la gente o si no estaremos haciendo política para los políticos y no para los ciudadanos.
-¿Cómo se hace eso?
-Nuestra presencia en la ciudad tiene que tener un plus y un añadido. No se puede estar exclusivamente donde se ha estado siempre. Tenemos que estar donde hay inquietud, problemas y necesidades.
-Esta semana hablaba usted de una oposición constructiva y que arrime el hombro.
-El momento requiere otro tipo de oposición porque el momento es distinto y tenemos la experiencia de lo ocurrido. ¿En qué medida nos merece la pena ser más oposición y menos proposición? Yo creo que debemos ser más proposición que oposición, tenemos más que proponer y alentar nuevas ideas que ser meramente el opositor, el que se niega a determinados proyectos, porque el resultado de eso, y se ha visto en las urnas, es cero.
- Transcurridos estos quince días, ¿a qué causas achaca los resultados obtenidos?
-Coincido con un análisis generalizado que es que aunque sean unas municipales y no una nacionales el efecto nacional ha tenido un peso importantísimo, la gente ha querido votar un cambio y mostrar su rechazo a lo que ha ocurrido con la crisis económica.
-¿Esa patada que los ciudadanos querían darle a Zapatero se la han dado a los candidatos locales?
-En gran medida, sí.
-¿Qué porcentaje de responsabilidad tiene María Gámez en los resultados?
-Seguro que gran parte, por supuesto. No he conseguido que calara mi proyecto de ciudad por encima de los problemas ajenos a la ciudad. Podría haber hecho más, podría haberlo hecho de otra manera, podría haber tenido más tiempo, que no lo he tenido, por eso enfoco ahora el trabajo a larga distancia. Todo lo que no he podido hacer en las formas y en el tiempo lo tengo ahora a mí favor.
-¿La campaña para 2015 ha empezado ya?
-Sí. Pero no en el sentido de la campaña del contacto rápido para caer bien y obtener un voto, sino en el sentido de que tenemos que hacer ya la recuperación de la confianza de los ciudadanos.
-¿Se siente respaldada por su partido?
-Sí.
-Hay voces críticas con usted y la dirección de su partido.
-Admito la crítica y sé que hay a quienes les gusta más o menos las decisiones que yo he tomado en cuanto a campaña y listas, pero hasta ahora he tenido el respaldo como candidata y todo el apoyo tras las elecciones.
-¿Qué augura de la gestión que pueda realizar el PP en la capital?
-Más de lo mismo y, además, es lógico porque está refrendado por las urnas. Su argumentos han sido el agravio, su política ha sido desigual en el cuidado de los barrios, poco dedicada a generar empleo en la ciudad,... yo auguro que esa política va a ser continuista. Nuestras propuestas, como la capitalidad verde europea en 2020, son grandes oportunidades y yo se las brindo al PP.
-¿Qué le parece todo lo ocurrido en su partido en los últimos días sobre la proclamación de Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato a presidir el Gobierno?
-Me parece un ejercicio de cohesión, que es que lo que procede en estos momentos revueltos.