Los propietarios lo tenían todo preparado para que la actriz porno María Lapiedra fuera la madrina de la inauguración, pero su incumplimiento con la normativa urbanística echó el 'gatillazo' a la anunciada ceremonia. El pasado jueves, día 26, iban a abrir en el polígono La Azucarera, junto a la urbanización La Concha, la Sala Blue, un club de alterne, según los vecinos, 'camuflado' con el nombre de 'hotel', como otros muchos que hay en la geografía española.
Pero los promotores de este proyecto cometieron un gran fallo cuando tenían prácticamente superado el complejo proceso administrativo. Readaptaron una vieja nave del polígono en un moderno establecimiento hotelero, según la documentación presentada. La licencia de primera ocupación estaba sujeta a la de apertura como hotel.
Acabada la obra se presentaron los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo para comprobar si lo ejecutado se ceñía al proyecto presentado y, por tanto, a la licencia de obras. Es decir, el procedimiento que se sigue siempre en estos casos. Los trabajos se ajustaron a lo autorizado, pero hubo un pequeño 'pero': que no terminaron de pavimentar la acera, un fallo menor subsanable sin mayor problemas. Se les concedió la licencia de apertura por parte de Comercio con la condición de que arreglaran la acera.
Inspección
El tiempo fue pasando, los propietarios anunciaron la inauguración de la Sala Blue, que siempre ha encontrado el rechazo vecinal, y a Urbanismo llegó una denuncia por no acerar el entorno. Inspectores de la Gerencia se personaron el día 23, lunes, y comprobaron que no sólo no estaba terminada la acera, sino que habían hecho nuevas obras en el interior -después de la primera visita-, que no se contemplaba en la licencia. Al día siguiente abrieron un expediente paralizando las obras y dejando abierta la puerta a una sanción económica.
El día 25 se le notificó a la propiedad la apertura del expediente y al día siguiente, jueves 26, se presentaron agentes de la Policía Local para precintar el edificio. En el interior había en esos momentos casi una treintena de mujeres, según fuentes municipales. Urbanismo ha trasladado a Comercio la presunta infracción urbanística.
Ahora los técnicos determinarán si lo realizado fuera de lo que contemplaba la licencia de obras es legalizable o, por el contrario, hay que demoler. En cualquier caso, el expediente llevará implícita una sanción económica, cuya cuantía está por determinar, ya que varía en función de lo que se haya construido de más.
De momento, los vecinos de la urbanización La Concha tienen una tregua. Se oponen porque consideran que se trata de un club de alterne, que podría convertirse en un punto conflictivo a escasos metros de sus viviendas. Además, la calle no está iluminada y muchos ciudadanos están obligados a pasar diariamente por la puerta de la Sala Blue para ir a sus casas.